COTUFAS EN EL GOLFO
Mayo, 2005
Santiago Fernández Puche
SALUTACIÓN
La puerta entreabierta,
cerrada la ventana
Para no ver el mundo o
es que por la oscura
Habitación de todas las
soledades con vana
Intención de huir se
consume la locura
Para el gusano verde que
come mi manzana.
Fue para mí el amor un
barco azul marino
Allí donde las olas
hacen crestas y espumas;
Ya encallado asoma su
pueril quilla. Divino
Resto de los ojos de
buey y de sus brumas
Es esta estancia
entreabierta donde me inclino
Para besar el frío en
esos pies helados
De la melancolía. Dime
tú, que conoces
Al hombre como todos
estos hombres calados
Que se asoman por un
caudal de calladas voces
De esas humanidades y
toda suerte de pesados
Instrumentos de odio,
¿acaso tú me conoces?
Lejos de los simples
oficios del escribano,
Usando el instante del
día para ganar
El pan de todos los
versos sin precio, ¿tu mano,
Asidero mortal del que
salió a buscar
La conciencia, es acaso
asidero humano?
De puertas cerradas y
amores perdidos, suelo
Pintar las hojas
inmaculadas y escribir
Paredes que oscurecen de
invisible duelo.
Apréstate, pues, a
borrar la letra y vivir
Si acaso levantásemos un
suntuoso vuelo.
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