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Eugenio Oneguin

Aleksandr Pushkin


Novela


Dedicatoria

Pétri de vanité, il avait encore plus cette espêce d’orgueil qui fait avouer avec la même indifference les bonnes comme les mauvaises actions, suite d’un sentiment de superiorité peut-être imaginaire.

(Tiré d’une lettre particulière).

A PEDRO ALEKSANDROVICH PLETNEV

No pensando divertir al orgulloso mundo, y en aprecio a nuestra amistad, quisiera ofrecerte un testimonio digno de ti, digno de un alma bella colmada de sueños sagrados, de poesía pura y verdadera, de pensamientos elevados y de sencillez. Pero ¡qué se va a hacer! Acepta, con mano benevolente, esta colección de capítulos tan diversos, mitad cómicos, mitad tristes, populares, espirituales, fruto descuidado de mis entretenimientos, insomnios, inspiraciones ligeras, frías observaciones de mi cerebro y amargas decepciones del corazón; fruto de mis años marchitos antes de florecer.

Capítulo I

Se apresura a vivir y a sentir

(Príncipe de Viasemski).
 

Mi tío, hombre de austeras normas de vida, al caer seriamente enfermo, se atrajo súbitamente el respeto de cuantos le rodeaban.

¡Que su ejemplo sirva a los demás de ciencia! Pero ¡Dios mío, qué aburrimiento estar sentado día y noche con un enfermo, sin alejarse de él ni un solo paso! ¡Qué fastidio tan enorme divertir a un moribundo, arreglarle las almohadas, darle tristemente la medicina y suspirar y pensar: «¿Cuándo te llevará el diablo?»!

Así pensaba el joven atolondrado y pícaro, único heredero de todos sus parientes, corriendo en una diligencia, por la voluntad del Todopoderoso, en medio de una nube de polvo.


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109 págs. / 3 horas, 11 minutos / 2.110 visitas.

Publicado el 12 de noviembre de 2017 por Edu Robsy.

Flor de Mayo

Vicente Blasco Ibáñez


Novela


I

Al amanecer cesó la lluvia. Los faroles de gas reflejaban sus inquietas luces en los charcos del adoquinado, rojos como regueros de sangre, y la accidentada línea de tejados comenzaba á dibujarse sobre el fondo ceniciento del espacio.

Eran las cinco. Los vigilantes nocturnos descolgaban sus linternas de las esquinas, y golpeando con fuerza los entumecidos pies se alejaban después de saludar con perezoso ¡bòn día! á las parejas de agentes encapuchados que aguardaban el relevo de las siete.

Á lo lejos, agrandados por la sonoridad del amanecer, desgarraban el silencio los silbidos de los primeros trenes que salían de Valencia. En los campanarios, los esquilones llamaban á la misa del alba, unos con una voz cascada de vieja, otros con inocente balbuceo de niño, y repetido de azotea en azotea vibraba el canto del gallo con su estridente entonación de diana guerrera.

En las calles desiertas y mojadas, despertaban extrañas sonoridades los pasos de los primeros transeuntes. Por las puertas cerradas escapábase, al través de las rendijas, la respiración de todo un pueblo en las últimas delicias de un sueño tranquilo.

Aclarábase el espacio lentamente, como si arriba fuesen rasgándose una por una las innumerables gasas tendidas ante la luz. Penetraba en las encrucijadas, hasta en los últimos rincones, una claridad gris y fría, que sacaba de la sombra los pálidos contornos de la ciudad; y como un esfumado paisaje de linterna mágica con el foco de luz fija lentamente en sus perfiles, aparecían las fachadas mojadas por el aguacero, los tejados brillantes como espejos, los aleros destilando las últimas gotas y los árboles de los paseos, desnudos y escuetos como escobas, sacudiendo el invernal ramaje, con el tronco musgoso destilando humedad.


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173 págs. / 5 horas, 3 minutos / 673 visitas.

Publicado el 19 de abril de 2016 por Edu Robsy.

Geórgicas

Virgilio


Poesía, Tratado


Libro I

Después de una breve exposición, invoca el poeta a las divinidades protectoras de la agricultura, y a Augusto como a una de ellas, y entra seguidamente en la materia del libro, la cual divide en seis partes: la primera trata de la naturaleza de las tierras y de los métodos de cultivo; la segunda, del origen de la agricultura; la tercera, de los instrumentos de la labranza; la cuarta del tiempo propicio para las labores del campo; la quinta, de los pronósticos que pueden sacar los labradores del aspecto de los astros, y la sexta contiene una admirable digresión sobre los prodigios que siguieron a la muerte de César. Concluye con un epílogo, en que implora para Octavio y el pueblo romano el favor de los dioses.


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Dominio público
73 págs. / 2 horas, 9 minutos / 729 visitas.

Publicado el 23 de junio de 2018 por Edu Robsy.

Hijo del Alma

Emilia Pardo Bazán


Cuento


Los médicos son también confesores. Historias de llanto y vergüenza, casos de conciencia y monstruosidades psicológicas, surgen entre las angustias y ansiedades físicas de las consultas. Los médicos saben por qué, a pesar de todos los recursos de la ciencia, a veces no se cura un padecimiento curable, y cómo un enfermo jamás es igual a otro enfermo, como ningún espíritu es igual a otro. En los interrogatorios desentrañan los antecedentes de familia, y en el descendiente degenerado o moribundo, las culpas del ascendiente, porque la Ciencia, de acuerdo con la Escritura, afirma que la iniquidad de los padres será visitada en los hijos hasta la tercera y cuarta generaciones.

Habituado estaba el doctor Tarfe a recoger estas confidencias, y hasta las provocaba, pues creía encontrar en ellas indicaciones convenientísimas al mejor ejercicio de su profesión. El conocimiento de la psiquis le auxiliaba para remediar lo corporal; o, por ventura, ese era el pretexto que se daba a sí mismo al satisfacer una curiosidad romántica. Allá en sus mocedades, Tarfe se había creído escritor, y ensayado con desgarbo el cuento, la novela y el artículo. Triple fracasado, restituido a su verdadera vocación, quedaba en él mucho de literatería, y afición a decir misteriosamente a los autores un poco menos desafortunados que él: «¡Yo sí que le puedo ofrecer a usted un bonito asunto nuevo! ¡Si usted supiese que cosas he oído, sentado en mi sillón, ante mi mesa de despacho!»


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Dominio público
6 págs. / 10 minutos / 447 visitas.

Publicado el 28 de octubre de 2020 por Edu Robsy.

Historia de este Gallo

Federico García Lorca


Cuento


El año 1830 llegó a Granada, procedente de Inglaterra, donde había permanecido una larga temporada perfeccionando sus estudios, el granadino don Alhambro.

En Londres había sorprendido de lejos la belleza de su ciudad natal y llegaba deseoso de observarla hasta en sus más íntimos detalles.

Se instaló en un pequeño cuarto lleno de relojes de bolsillo y daba largos paseos, de los cuales volvía con el traje florecido de ese verde musgo melancólico que la Alhambra pone en los aires y en los tejados. Su granadinismo era tan agudo, que masticaba constantemente hojas de arrayán y veía de noche el gran fulgor histórico que Granada envía a todas las demás ciudades de la tierra. Se hizo, además, un excelente catador de agua. El mejor y más documentado catador de agua en este Jerez de las mil aguas.

Hablaba del agua que sabe a violetas, del agua que sabe a reina mora, de la que tiene gusto de mármol y del agua barroca de las colinas, que deja un recuerdo a clavos de metal y aguardiente.

Amaba con ternura deshecha de coleccionista todos los permanentes filtros mágicos de Granada, pero odiaba lo típico, lo pintoresco y todo lo que trascendía a marcha castiza o costumbrismo.

Poco a poco la gente se familiarizó con su figura… Los enemigos decían que estaba loco y que era aficionado a los gatos y a los mapas. Sus amigos, para defenderlo en esta rara sede de los avaros, afirmaban que don Alhambro tenía guardadas cuarenta onzas de oro dentro de un calcetín de seda.

Era hombre de corazón panorámico y prudencia económica.

Por su levita azul bogaba una etiqueta de cartulina que llevaba su nombre escrito en inglés.


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Dominio público
7 págs. / 12 minutos / 522 visitas.

Publicado el 8 de diciembre de 2018 por Edu Robsy.

Historia de Mi Vida

George Sand


Biografía, Autobiografía


Capítulo I

No pienso que haya orgullo e impertinencia en escribir la historia de la propia vida y aún menos en elegir, en los recuerdos que esa vida ha dejado en nosotros, los que merezcan la pena de ser conservados. Esto, para mí, resulta por otra parte, un penoso deber, ya que nada hay tan difícil como definirse a sí mismo.

El estudio del corazón humano es de tal naturaleza, que cuanto más se adelanta en él menos claro se ve; y para ciertos espíritus activos, conocerse resulta un estudio fastidioso y siempre incompleto. Sin embargo, cumpliré ese deber; lo he tenido siempre ante mis ojos; me he prometido no morir sin hacer lo que en toda ocasión aconsejé a los demás: un estudio sincero y un examen atento de la naturaleza y de la existencia propias.

Una invencible pereza, enfermedad de los espíritus muy ocupados y, por consiguiente, de la juventud, me ha hecho diferir hasta hoy el cumplimiento de esta tarea. Culpable conmigo misma he dejado publicar sobre mí un gran número de biografías llenas de errores, tanto en el elogio como en la censura. Hasta mi nombre es una fábula en algunas de estas biografías, publicadas primeramente en el extranjero y reproducidas en Francia con fantásticas modificaciones. Interrogada por los autores de esos relatos que solicitaron de mí datos que me agradaría recordar, llegué en mi apatía a rehusar hacerlo aun a personas bien intencionadas. Experimentaba, lo confieso, una mortal repugnancia a entretener al público en el conocimiento de mi personalidad, que nada tiene de sobresaliente, cuando sentía en mi corazón y en mi cabeza personalidades más fuertes, más lógicas, más complejas, más ideales; tipos superiores a mí misma; personajes de novela, en una palabra. Creo que no se debe hablar de sí mismo al público más que una sola vez en la vida, y no reincidir.


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688 págs. / 20 horas, 5 minutos / 670 visitas.

Publicado el 10 de noviembre de 2017 por Edu Robsy.

How to Add a Size Guide to Shopify and Help Customers Choose the Right Fit

Israr


Shopify Size Guide, Shopify Size Chart, Shopify Product Pages, Shopify Development, Shopify Store Optimization


Choosing the right size is one of the biggest challenges when shopping for clothing, shoes, and accessories online. Customers cannot physically try products before purchasing, so they depend on accurate measurements and clear sizing information.

A poorly designed size guide can leave shoppers confused and increase the risk of ordering the wrong product. While simple sizing charts can be added through Shopify themes or apps, stores with complex product variations may need to hire Shopify developers to create customized size guides that work across different collections and product types.

The goal is simple: help customers find the correct size without leaving the product page or contacting customer support.

Why Does Your Shopify Store Need a Size Guide?

A Shopify size guide provides measurements and fitting information to help customers select the right product variant.


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2 págs. / 5 minutos / 11 visitas.

Publicado el 29 de octubre de 2026 por Israr .

Jane Eyre

Charlotte Brontë


Novela


I

Aquel día no fue posible salir de paseo. Por la mañana jugamos durante una hora entre los matorrales, pero después de comer (Mrs. Reed comía temprano cuando no había gente de fuera), el frío viento invernal trajo consigo unas nubes tan sombrías y una lluvia tan recia, que toda posibilidad de salir se disipó.

Yo me alegré. No me gustaban los paseos largos, sobre todo en aquellas tardes invernales. Regresábamos de ellos al anochecer, y yo volvía siempre con los dedos agarrota­dos, con el corazón entristecido por los regaños de Bessie, la niñera, y humillada por la consciencia de mi inferioridad física respecto a Eliza, John y Georgiana Reed.

Los tres, Eliza, John y Georgiana, se agruparon en el salón en torno a su madre, reclinada en el sofá, al lado del fuego. Rodeada de sus hijos (que en aquel instante no disputaban ni alborotaban), mi tía parecía sentirse perfec­tamente feliz. A mí me dispensó de la obligación de unirme al grupo, diciendo que se veía en la necesidad de mantener­me a distancia hasta que Bessie le dijera, y ella lo compro­bara, que yo me esforzaba en adquirir mejores modales, en ser una niña obediente. Mientras yo no fuese más sociable, más despejada, menos huraña y más agradable en todos los sentidos, Mrs. Reed se creía obligada a excluirme de los privilegios reservados a los niños obedientes y buenos.

—¿Y qué ha dicho Bessie de mí? —interrogué al oír aquellas palabras.

—No me gustan las niñas preguntonas, Jane. Una niña no debe hablar a los mayores de esa manera. Sién­tate en cualquier parte y, mientras no se te ocurran me­jores cosas que decir, estate callada.


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473 págs. / 13 horas, 48 minutos / 733 visitas.

Publicado el 16 de junio de 2016 por Edu Robsy.

Janet la Contrahecha

Robert Louis Stevenson


Cuento


El reverendo Murdoch Soulis llevaba muchos años al frente de la parroquia de Balweary, una zona de páramos en el valle del Dule, y era un anciano severo, de expresión sombría, que atemorizaba a sus feligreses, y que en los últimos años de su vida ocupaba, sin parientes, criados ni otra compañía humana, una pequeña y solitaria rectoría debajo de Hanging Shaw. A pesar de la férrea compostura de sus facciones, había inseguridad, espanto y un no sé qué de frenético en su mirada; y cuando se extendía, en una exhortación privada, sobre el destino de los réprobos, parecía como si sus ojos atravesaran las tormentas de la vida presente hasta llegar a los terrores de la eternidad. A muchos jóvenes que acudían a él para preparar la comunión anual por Pascua les afectaban en gran manera sus palabras. El reverendo Soulis tenía por costumbre predicar un sermón sobre el versículo octavo del capítulo cinco en la primera epístola de Pedro, “El demonio como león rugiente”, el primer domingo después del diecisiete de agosto todos los años, y solía superarse a sí mismo con ese texto tanto por la naturaleza misma de lo que comentaba como por el terror que inspiraba su comportamiento en el púlpito. Los niños tenían paroxismos de miedo y los ancianos se volvían más sentenciosos que de costumbre, y no cesaban de hacer, durante todo el día, aquellas advertencias que Hamlet menospreciara. La misma rectoría, situada junto a las aguas del Dule entre algunos árboles frondosos, con el imponente Shaw por un lado y con numerosos oteros, que se alzaban fríos y desolados hacia el cielo por el otro, había empezado, ya en los primeros años del ministerio del reverendo Soulis, a ser evitada durante las horas del crepúsculo por todos aquellos que se consideraban personas prudentes; y los hombres de bien que se reunían en la taberna de la aldea movían la cabeza con aprensión ante la idea de pasar tarde por aquel lugar tan peligroso.


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15 págs. / 26 minutos / 335 visitas.

Publicado el 27 de febrero de 2017 por Edu Robsy.

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