El abogado de la señora Chassel tiene la palabra y dice:
"Señor presidente:
Señores magistrados:
El pleito de cuya defensa estoy encargado , constituye más bien una
cuestión medica que jurídica; es un caso patológico, más que un caso de
derecho. Los hechos origen de esta causa aparecen claros al primer golpe
de vista.
Un hombre joven, rico, de alma noble y exaltada y corazón generoso,
se enamora de una joven extraordinariamente hermosa, adorable,
encantadora, graciosa, linda, buena y se casa con ella.
Durante algún tiempo la conducta de este hombre para con su mujer fue
la del esposo lleno de ternura y de cuidados; después su cariño va
enfriándose hasta el punto de sentir hacia ella una repulsión indecible,
un extraordinario desamor. Llegó a pegarle un día, no solamente sin
razón, sino sin pretexto.
No pienso, señores, pintaros el cuadro de esos procederes extraños,
incomprensibles para todos. Tampoco he de esforzarme en describiros la
triste vida de aquellos dos seres, ni la horrible tortura de la mujer.
Para convenceros de la razón que a ésta asiste, bastará con que os lea
algunos fragmentos del diario escrito por aquel desgraciado loco.
Helos aquí:
¡Qué triste! ¡Qué monótono! ¡Qué ruin y qué odioso es todo! Soñé una tierra más bella, más noble, más variada.
¡Siempre bosques; ríos que se parecen a otros ríos, llanuras que se
parecen a otras llanuras!... ¡Todo igual!... ¡Todo monótono!... ¡Y el
hombre!... ¿Qué es el hombre? Un animal malo, orgulloso y repugnante...
Preciso es amar, pero amar locamente, sin ver lo que se ama: porque ver es comprender y comprender es despreciar...
¿He encontrado ese amor?... Creo que sí.. Esa mujer tiene en toda su
persona algo de ideal que no parece de este mundo y que da las alas a mi
sueño.
Información texto 'Un Caso de Divorcio'