Textos | pág. 156

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El Diario de Laura

Manel Martin's


Novela corta


Un todo terreno paró en la estación de servicio a la entrada de la cántabra población de San Rafael del Monte; un pueblecito rodeado por un pequeño y hermoso valle, a su vez rodeado por los montes y lindando con la provincia de Burgos. Un empleado salió del interior dirigiéndose al recién llegado.

—Buenos días ¿Cuánto le pongo?

—Con treinta euros será más que suficiente, posiblemente tarde en volver a usar el coche ¿puede decirme por donde puedo ir al ambulatorio?

—¿Es usted el nuevo doctor?

—Sí, así es, me llamo Carlos, Carlos del olmo.

—Le están esperando; don Zacarías ya hace un mes que se Jubiló y don Germán no se termina el trabajo. Mire usted, pase la iglesia y al llegar a la segunda bocacalle tuerza a la derecha y la primera a la izquierda es la paralela a la carretera.

—¿La carretera sigue por el centro del pueblo?

—No termina a la entrada y sigue la calle mayor, pero solemos llamarla la calle de la carretera.

Carlos subió al vehículo y se dirigió a la entrada del pueblo, a unos escasos cien metros de la estación de servicio. Siguió las explicaciones del empleado de la estación y no tardó mucho tiempo en ver un edificio con la fachada blanca; sobre la puerta junto a una cruz verde pintada en la pared había una placa donde se podía leer.


ASISTENCIA SANITARIA DE SAN RAFAEL DEL MONTE.


Carlos observó la pequeña plaza que había en la esquina a la derecha, solo cuatro árboles y dos bancos, pero lo suficiente para aparcar el coche a la sombra. Abandonó el vehículo en ella y se dirigió al ambulatorio. Entró y se encontró en la sala de espera, una señora de aparentemente unos cuarenta y cinco años estaba sentada tras una mesa con la bata blanca. Carlos miró las dos personas sentadas frente a ella.

—Por favor señora ¿solo le quedan estos dos pacientes?

—Sí ¿Qué desea?


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Licencia limitada
111 págs. / 3 horas, 15 minutos / 125 visitas.

Publicado el 8 de julio de 2022 por Manuel Martinez Sanchis.

Métodos Formales, Ingeniería de Requisitos y Pruebas del Software

Editor: Edgar Serna M.


Métodos Formales, Ingeniería de Requisitos, Pruebas del Software, Ingeniería del Software


El libro es sí es una recopilación de los trabajos del profesor Edgar Serna y su equipo, quienes han dedicado gran parte de su investigación a aportar al logro de la meta de mejorar los productos software, y que, si bien han sido publicados en revistas o presentados en Congresos, reunirlos en un texto completo es una apuesta para que los ingenieros de software tengan herramientas más cercanas. Se trata de una iniciativa en la que se reúne la producción de estos investigadores a partir de un programa de investigación estructurado y ejecutado por más de dos décadas.


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Creative Commons
1 pág. / 1 minuto / 38 visitas.

Publicado el 2 de julio de 2022 por Editorial Instituto Antioqueño de Investigación.

Actividad física desde la promoción y prevención en Fisioterapia

Editor: Edgar Serna M.; Compiladores; Marco Antonio Chaves García, Javier Ignacio García Correa


Fisioterapia, promoción en salud, prevención en salud, Calidad de vida.


El texto no solo se ocupa de lo científico-técnico, porque se preocupa del ser humano, de su desarrollo integral, de su adaptación en el contexto social, de los riesgos que corre en su actividad deportiva, de su adaptación cuando sufre una lesión determinada, de su rehabilitación y del profesional o los profesionales que debe o deben abordar y tratar cada caso. Si bien los autores son en su mayoría profesores-investigadores en la Fundación Universitaria María Cano, el libro logra la universalidad con autores que laboran en otras instituciones educativas de Colombia y México, o que trabajan de manera independiente o en empresas no-educativas. Cabe destacar que los autores, en su inmensa mayoría, son Especialistas, Magíster y Doctores en diferentes disciplinas, que tienen relación con la academia, la tecnología, la administración, la educación y el desarrollo social. El lector encontrará en esta obra un texto científico-técnico escrito en estilos diversos, pero todos amenos, que le ayudarán en el desarrollo de su profesión.


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Creative Commons
1 pág. / 1 minuto / 111 visitas.

Publicado el 2 de julio de 2022 por Editorial Instituto Antioqueño de Investigación.

El Montuvio Ecuatoriano

José de la Cuadra


Ensayo


Plan geográfico del Ecuador

Hasta hace veinte años, más o menos, a los muchachos ecuatorianos se les enseñaba en las aulas elementales que el territorio de la República afectaba la forma de un abanico, cuyo vértice se enclavaba en la joroba de la frontera occidental del Brasil, mientras que su arco máximo se desplegaba sobre el océano Pacífico. Ahora que hemos perdido nuestro contacto brasileño, siquiera de hecho, ignoramos con qué otro adminículo le encontrarán semejanza a la heredad nacional los geógrafos escolares; pero, según la comparación referida, el Ecuador habría constituido como una cuña entre Colombia y Perú.

Virtualmente, los individuos de esta generación confrontamos una suerte de desorientación en materia limítrofe. Antes, respecto del Ecuador estaba Colombia al norte, Perú al sur y Brasil al este. Hoy ocurre que también hay Colombia por el meridión y Perú por el septentrión (?); precisamente, la cuestión de Leticia se planteó en tierras que un ciudadano del 900 no habría vacilado en sostener que pertenecían irrefragablemente a la República.

Aparte de las disensiones ocasionadas por la fijación de la línea estrictamente sureña, el problema fronterizo incide toda la parte sudeste del Ecuador, es decir, aquella que lo capacitaría, en derecho, para el condominio amazónico.

Obvia exponer las consecuencias derivadas de esta situación anómala en todos los órdenes. Baste con señalar que ella es uno de los obstáculos para la formación de una verdadera y propia conciencia totalitaria de la economía nacional que imprima rumbos firmes y cargue de sentido preciso a las profundas actividades vitales. A propósito, tómese en cuenta tan sólo el dato de que lo disputado abarca como 350 000 kilómetros cuadrados de los 700 000 kilómetros cuadrados que el Ecuador cree su patrimonio.

Como quiera que sea, el país se divide, de este a oeste, en tres regiones.


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Dominio público
40 págs. / 1 hora, 10 minutos / 2.080 visitas.

Publicado el 30 de junio de 2022 por Edu Robsy.

Don Santiago

Federico Gana


Cuento


Siempre que se perdía un animal cualquiera en el fundo, caballo, vaca o buey, mi padre jamás dejaba de decir con fría y desdeñosa ironía:

—Vayan a preguntarle a don Santiago; él sabe dónde está —y el animal casi siempre aparecía.

El comandante de policía rural, que lo era en esa época don Pedro Jarabrán, solía detenerse a reposar de sus largas correrías por la campaña en nuestra casa. Era un hombre ya entrado en años, de grueso y caído bigote gris, y, a falta de uniforme, usaba siempre el viejo traje que llevara años ha en la famosa campaña del año de 1879 contra los peruanos.

Sentábase pesadamente en la larga banca de totora bajo los corredores, a la sombra de las enredaderas, y, después de quitarse el kepí y enjugarse la estrecha frente sudorosa, entablaba largas charlas, refiriéndonos detalles curiosos que a su profesión se referían, de lo que pasaba en la comarca.


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Dominio público
15 págs. / 26 minutos / 74 visitas.

Publicado el 29 de junio de 2022 por Edu Robsy.

La Historia del Pobre Giuseppe

Federico Gana


Cuento


Habíamos hablado largo de mil tópicos; no faltó, naturalmente, en esa charla el del alcoholismo, sus males, sus características, el empuje y la decisión de los norteamericanos para cortar de raíz el terrible vicio.

De pronto, un amigo mío dado a las letras, o, más bien dicho, a la pobreza y a la bohemia, dijo alegremente:

—¿Se han fijado ustedes en cómo excita la imaginación el alcohol, en tal forma que casi todos los borrachos son embusteros, verdaderos novelistas, aunque en su estado natural sean los hombres más verídicos del mundo?

Les referiré —agregó— a este propósito algo que yo observé hace poco, la otra noche, y que daría materia para una historia sentimental.

Como ustedes saben —continuó—, hace ya algunos años que estoy separado de mi familia: la vida vagabunda que llevo no me permitiría albergarme en un hogar decente. Estoy hospedado muy lejos del centro, en un barrio que yo me sé y ustedes no conocen, en una piececilla donde no hay más muebles que una cama, un trípode que me sirve de velador y una silla que hace las veces de lavabo. Allí, en estas noches de invierno, hilvano todas esas novelillas y articulejos que ustedes ven aparecer siempre en diarios y en revistas.

Una de estas frías y lluviosas noches de fines del pasado otoño, subo a un tranvía para dirigirme a mi domicilio. Era un atardecer heladísimo; lloviznaba y del cielo nebuloso y sombrío parecía derramarse sobre los hombres y las cosas tristeza, aburrimiento, desazón. El tranvía, casi desierto; algunas mujeres andrajosas aquí, allá, en silencio. De pronto oigo una conversación en voz alta, tan alta que el que la entabla parece querer llamar la atención de todos los pasajeros sobre su persona. Me vuelvo y veo a dos individuos sentados frente a frente.


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Dominio público
3 págs. / 6 minutos / 55 visitas.

Publicado el 29 de junio de 2022 por Edu Robsy.

Un Veterano

Federico Gana


Cuento


Don Pantaleón Astudillo había sido teniente de guardias nacionales. A la edad de cincuenta años, durante la revolución de 1891, sintió, de súbito, despertarse en él la ambición de las glorias militares. Entonces, abandonando la cigarrería de “El Cañonazo”, situada en la calle del Puente, única herencia de sus padres, fue a ofrecer sus servicios al veterano general Barbosa. Le dijo: —General, vengo a ofrecer a Ud. mi vida y a pedirle una espada para defender el orden —frase que le costara largas y angustiosas meditaciones.

Se le dio el grado de teniente. En la sangrienta batalla de Concón, el capitán que mandaba la compañía a que el teniente Astudillo pertenecía, observando que, durante lo más recio de la acción, éste permanecía inmóvil de bruces sobre la tierra, le preguntó:

—Teniente, ¿está herido?

Don Pantaleón buscóse nerviosamente por todo el cuerpo una herida, y al no hallarla, exclamó con dolorido acento, sin alzarse del suelo:

—¡Qué faltará, mi capitán, para que me peguen un balazo...!

Don Pantaleón, después de terminada la contienda civil, se retiró ileso a su antigua y acreditada cigarrería y allí no habla, desde entonces, a sus numerosas relaciones, sino de batallas, de heridos, de sangre... Su conversación parece encenderse con la descripción de sus pasadas proezas, y como ya no puede ponerse su glorioso traje militar, ha vestido con uno igual al más pequeño de sus hijos, con el que, todos recuerdan, se paseaba gallardamente en los días de fiestas.


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Dominio público
1 pág. / 2 minutos / 74 visitas.

Publicado el 29 de junio de 2022 por Edu Robsy.

El Escarabajo

Federico Gana


Cuento


Escuchad lo que un picaflor refería a unas violetas mientras aleteaba y bailaba alegremente en el aire embriagado de luz, de perfumes de flores recién abiertas, chupando insaciable la miel con su larga lengua. Les decía:

—Mirad, amigas mías, ese rosal, ese viejo rosal que está allá abajo, lleno de polvo, abrasado por el sol, muriéndose de sed, con sus raíces carcomidas. Hubo un tiempo en que él y yo fuimos íntimos amigos, pero entonces estaba cubierto de frescas verdes hojas y de rosas más rojas que el rubor de las doncellas. Ahora, ya lo veis, el pobre viejo marcha rápido hacia la tumba, ya no tiene sino una que otra escuálida florecilla y sarmientos secos que dan lastima y repugnancia, y vosotras sabéis que a mí me agradan la juventud, la belleza y los colores alegres que vosotras poseéis en grado eminente, mis dulces amigas.

Al pie de ese rosal vivía, no hace mucho tiempo, una familia de escarabajos, cuyo nombre no sé ni quiero saber, porque la ciencia me repugna, pero lo que no se me ha olvidado era que brillaban sobre la tierra y sobre las hojas como las esmeraldas y que tenían reflejos de arco iris. Os confieso que eran tan bellos esos colores, que varias veces la envidia se deslizó en mi corazón, y que de buena gana hubiera cambiado mi diadema tornasol por su brillante corselete.

Componíase aquella familia de cuatro animalitos, la madre y tres hijos; el padre había muerto a consecuencia de un accidente muy común en esta raza de escarabajos que se arrastran; un día el jardinero le puso el pie encima y...


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Dominio público
3 págs. / 6 minutos / 79 visitas.

Publicado el 29 de junio de 2022 por Edu Robsy.

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