El Cambiazo
Francisco A. Baldarena
cuento
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Publicado el 13 de junio de 2021 por Francisco A. Baldarena .
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Publicado el 13 de junio de 2021 por Francisco A. Baldarena .
I
LA MUERTE
La tarde en que Remigio González fue asesinado parecía que el sol hubiera evaporado hasta la última gota de aire. Nada se movía, a no ser el asesino, a camino de su destino aniquilador.
II
UNA VUELTA EN EL PUEBLO
Los pinos delante del rancho iban fundiéndose imperceptiblemente en el azabache de la noche que ya caía, cuando Pedro Campos sintió ganas de dar una vuelta por el pueblo. Era viernes. Pensó en lo duro que había trabajado en los últimos días en la estancia, y, por lo tanto, que merecía distraerse un poco. Se afeitó la barba de varios días, emparejó el bigote y se dio un baño sin muchos retoques.
«Las horas del patrón pasan rápido, las nuestras no», reflexionó, mientras se secaba.
Vistió ropa limpia: la bombacha negra de salir, una camisa inmaculadamente blanca y un pañuelo rojo, que anudó al cuello con parsimonia y esmero; luego calzó las botas de cuero, negras y lustrosas, se ciñó firmemente la faja, también roja para combinar con el pañuelo, y se acomodó el facón de plata por detrás de la cintura. Finalmente, dobló el poncho bordó y se lo acomodó sobre el hombro izquierdo. Antes de salir al patio, agarró el rebenque y el sombrero de fieltro negro, que siempre dejaba colgados detrás de la puerta de entrada, y, dándole un beso en la frente a su esposa, le dijo:
—Ya vuelvo, voy al pueblo. Enseguida salió hacia el fondo, allá, en el corral, ensilló el caballo y, al rato y al trotecito manso, tomó el rumbo del pueblo.
III
EL BOLICHE
A través de los amplios ventanales, Pedro Campos vio que el boliche estaba a medio llenar, como siempre a esa hora. Ató el caballo al palenque y entró, saludando a los presentes mientras se acercaba al mostrador, donde pidió un tinto y se puso a armar un firme.
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Publicado el 10 de junio de 2021 por Francisco A. Baldarena .
Cuando estuve yo en la dudad de Benarés, antigua patria de los brahmanes, procuré instruirme. Entendía medianamente el indio, escuchaba mucho y lo examinaba todo. Vivía en casa de mi corresponsal Omri, el hombre más de bien que he conocido. Era él de la religión de los bramas, yo tengo la honra de ser musulmán, y nunca nos dijimos una palabra más alta que otra acerca de Mahoma y Brahma: cada uno hacía sus abluciones aparte, y bebíamos la misma limonada, y comíamos el mismo arroz, como dos hermanos.
Fuimos un dia juntos á la pagoda de Gavani, adonde vimos muchas cuadrillas de faquires, unos que eran yangüies, esto es, faquires contemplativos, y otros discípulos de los antiguos gimnosofistas, los cuales pasaban una vida activa. Todos saben que tienen una lengua científica, que es la de los más antiguos brahmanes; y un libro en este idioma, que llaman el Veidan, que ciertamente es el libro más antiguo de toda el Asia, sin exceptuar el Zenda-Vesta. Pasé por delante de un faquir que estaba leyendo este libro. ¡Maldito infiel, exclamó, que me has hecho perder la cuenta de las vocales que estaba contando! De esta hecha pasará mi alma al cuerpo de una liebre, en vez de ir al de un papagayo, como lo esperaba con fundamento. Yo le di una rupia para que se consolara. A pocos pasos tuve la desgracia de estornudar, y al ruido se despertó un faquir que estaba arrobado. ¿Dónde estoy? dijo; ¡qué horrorosa caida! ya no veo el cabo de mis narices, y se ha desaparecido la luz celestial. Si soy yo la causa, le dije, de que veáis más allá que donde alcanzan vuestras narices, ahí está una rupia para resarcir tamaño desmán; tornaos á vuestra luz celestial.
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Publicado el 8 de junio de 2021 por Edu Robsy.
Platón soñaba mucho, y lo mismo han soñado los hombres después. Soñó que antiguamente era doble la naturaleza humana, y que fué dividida en macho y hembra en castigo de sus culpas. Probó que no podía haber más que cinco mundos perfectos, porque no hay más que cinco cuerpos regulares en geometría. Uno de sus mejores sueños es su república. También soñó que el sueño se engendra de la vigilia, y la vigilia del sueño, y que quien contempla un eclipse, si no es en un lebrillo de agua, se queda infaliblemente ciego. Entonces soñando se granjeaban los hombres mucha reputación.
El siguiente sueño suyo no es de los menos interesantes Parecióle que habiendo el gran Demiurgos, el eterno geómetra, sembrado de innumerables globos el espacio infinito, quiso experimentar la ciencia de los genios que habían sido testigos de sus obras, y dió á cada uno un pedacito de materia para que la coordinase, como si Zeuxis y Fidias hubieran encargado á sus discípulos unas estatuas ó unos cuadros, en cuanto es permitido comparar las cosas pequeñas con las grandes.
Cupo en suerte á Dcmogorgon el pedazo de barro que llaman la Tierra, y habiéndola éste coordinado del modo que hoy vemos, se jactaba de que había hecho una obra maestra, con que pensaba haber vencido la envidia, y merecer elogios de sus propios compañeros, y se quedó atónito cuando lo recibieron éstos con silbos. Díjole uno de ellos, que era un burlador socarrón:
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Publicado el 8 de junio de 2021 por Edu Robsy.
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Publicado el 8 de junio de 2021 por Francisco A. Baldarena .
¡Ah! la fatalidad gobierna indisputablemente todas las cosas de este mundo. Yo lo infiero, como es justo, do lo que por mí ha pasado.
Milord Chestcrfield, que me quería mucho, me había prometido ser mi bienhechor. Estaba vacante un buen preferment que él nombraba. Desde lo último de mi provincia echo á correr á Londres, me presento á milord, le acuerdo sus promesas; me aprieta amistosamente la mano, y me dice que efectivamente tengo muy mala cara. Respóndole que mi principal enfermedad es la pobreza: replica que me hará poner en cura, y me da al punto una carta para el Sr. Sil rae, cerca de Guid’hall. No me queda duda de que el Sr. Sidrac es el que me ha de despachar el título de mi curato. Voy volando á su casa, y el Sr. Sidrac, que era el cirujano de mílord, se dispone al instante á meterme la tienta, asegurándome que si tengo piedra, me hará la operación con mucha felicidad.
Háse de saber que había oido milord que yo me quejaba de la vejiga, y con su acostumbrada generosidad quiso que me hicieran la Operación á su costa. Era sordo como su hermano, y yo no lo sabía.
Miéntras que estaba yo gastando el tiempo en defender mi vejiga del Sr. Sidrac, que de por fuerza me quería meter la tienta, llegó uno de los cincuenta y dos competidores que pretendían el mismo beneficio á casa de milord, le pidió mi contrato, y le consiguió.
Estaba yo enamorado de miss Fidlcr, me había de casar con ella así que fuera cura, mi rival se calzó mi beneficio y mi novia.
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Publicado el 7 de junio de 2021 por Edu Robsy.
Historia verdadera, sacada de los manuscritos del P. Quesnel.
Que cuenta cómo el prior de Nuestra Señora de la Montaña y su hermana encontraron á un hurón
Una vez San Dunstan, de nación irlandés, y de oficio santo, se
partió de Irlanda en una montaña, la cual aportó nadando á las playas de
Francia, y en este navío de nueva invención llegó á la bahía de San
Malo. Así que desembarcó dió su bendición á la montaña; hízole esta una
profunda reverencia, y se volvió á Inglaterra por el camino mismo por
donde había venido. El bienaventurado Dunstan fundó un priorato en el
país, y le apellidó priorato de la Montaña, nombre que hoy dia conserva,
como sabemos todos.
El año de 1689, el dia 15 de Julio por la tarde se iba paseando y tomando el fresco por la ribera del mar en compañía de su hermana doña Ambrosia de Kerkabon, el abate de Kerkabon, prior de Nuestra Señora de la Montaña. El prior era hombre entrado ya en dias, y muy digno eclesiástico, querido de sus vecinos, habiéndolo sido cuando mozo de sus vecinas; pero lo que más le hacía estimar de todos, era que él sólo, entre todos los beneficiados del país, se iba por sus piés á la cama cuando cenaba con sus colegas. Sabía razonablemente la teología; y cuando estaba cansado de leer á San Agustín, se divertía con algún entremés: de suerte que todo el mundo hablaba muy bien de el.
Doña Ambrosia de Kerkabon, que nunca había sido casada, puesto que había tenido fuertes ganas, conservaba su lozanía á los cuarenta y cinco años; era de buena índole y compasiva, aficionada á divertirse y devota.
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Publicado el 7 de junio de 2021 por Edu Robsy.
Muchos sujetos fidedignos conocieron á Juanico y Perico en la escuela de Isoire en Alvernia, pueblo ilustre en todo el universo por su colegio y sus calderos. Era Juanico hijo de un traficante en machos muy afamado, y Perico debía la existencia á un buen labrador de las inmediaciones, que cultivaba la tierra con cuatro muías, y que, cuando había pagado el diezmo, la primicia, los pechos, el encabezamiento, no se quedaba muy sobrado en dinero para llegar hasta el fin del año.
Para ser alverñeses, Juanico y Perico eran muy bonitos muchachos, y se querían mucho uno á otro, teniendo siempre entre ellos ciertas confianzas de que se acuerdan los camaradas de la escuela con gusto cuando se ven luego en siendo grandes.
Ya estaban para salir de la escuela de escribir, cuando un dia trajo un sastre á Juanico un vestido de terciopelo con una chupa de raso á la última moda, acompañado todo con una carta del señor de los Juanetes. Perico alabó mucho el vestido, sin tener envidia; pero Juanico la empezó á echar de gran señor, cosa que afligió mucho á Perico. Juanico desde este dia no volvió á mirar el libro; pero se miraba mucho al espejo y no hacía aprecio de nadie. Poco después llegó en posta unayuda de cámara, trayendo otra carta para el señor marques de los Juanetes, que era una orden de su señor padre para que sin más tardanza fuera el señorito, su hijo, á Paris. Subió Juanico en su coche, alargando la mano á Perico, sonriéndose á guisa de protector y con mucha dignidad. Conoció Perico su miseria y echó á llorar, Juanico se partió con toda la pompa de su altanería.
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Publicado el 7 de junio de 2021 por Edu Robsy.
¿Por dónde voy a Stratford? La estación de Birmingham
Siempre que visité a Inglaterra tuve deseos vivísimos de hacer
una excursión a Stratford-on-Avon, patria de Shakespeare. Unas veces por
falta de tiempo, otras por distintas causas, ello es que no pude
realizar mi deseo hasta el pasado año. Por fin, en Semptiembre último
pisé el suelo, que no vacilo en llamar sagrado, donde están la cuna y
sepulcro del gran poeta. Desde luego afirmo que no hay en Europa sitio
alguno de peregrinación que ofrezca mayor interés ni que produzca
emociones tan hondas, contribuyendo a ello, no sólo la grandeza
literaria del personaje a cuya memoria se rinde culto, sino también la
belleza y poesía incomparables de la localidad.
Si en Inglaterra Stratford es un lugar de peregrinación muy visitado, pocos son los viajeros del continente que se corren hacia allá. En los voluminosos libros donde firman los visitantes, he visto que ses y norte-americanos; contadísimos los de franceses e italianos, y españoles no vi ninguno. Creo que soy de los pocos, si no el único español, que ha visitado aquella Jerusalem literaria, y no ocultaré que de ello me siento orgulloso rindiendo este homenaje al gran dramaturgo, cuyas creaciones pertenecen al mundo entero y al patrimonio artístico de la humanidad.
Y no crean mis lectores que ir a Stratford es obra tan fácil, aún hallándose en Inglaterra. La superabundancia de comunicaciones viene a producir el mismo efecto que la falta de ellas.
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Publicado el 3 de junio de 2021 por Edu Robsy.