Textos | pág. 451

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Los Cazadores de Marfil

Roberto Arlt


Cuento


La barcaza a nueve nudos por hora, iba aguas abajo por el río Congo. A un lado del mástil, el pequeño. Inmóvil junto al timón, el grandote. Los dos hombres meditaban. De ellos se podía decir: por mitad comerciantes y por mitad bandidos, según se ofrecieran las circunstancias. Peter, de minúscula estatura, desafiaba al sol africano, que no había podido disolver su firme palidez. Anderson, a su lado, resultaba gigantesco, cabezudo y violento. Difícil era resolver cuál de los dos era más peligroso. Trafican a todo lo largo del río Congo. Su última aventura había consistido en matar a palos y cuchilladas a treinta nativos cargados de colmillos de marfil. En cierto modo iban huidos, ambos pensaban que de ser uno solo el propietario del cargamento de marfil, podría vivir dichosamente los años que le restaban de vida.

Mientras la línea de los bosques acercaba o apartaba sus verdes murallas en la llanura de agua, y la barcaza, resoplando, avanzaba hacia el cabo de Dongo-Dongo, Peter pensaba cómo podría asesinar a su socio y Anderson de qué modo mataría a Peter.

Por su importancia, el cargamento de marfil solicitaba un asesinato.

En África, los hombres siempre han muerto a otros hombres para apoderarse del marfil. No hay una sola bola que ruede en ninguno de los paños verdes de los billares del mundo que, secretamente, no esté manchada de sangre. De sangre de negro, de sangre de bestia y de sangre de blanco…

El marfil solicita la sangre. Peter lo sabía y Anderson también. De modo que un crimen más no tenía importancia.

Se acercaban a la orilla o se alejaban, y el gigante de Anderson se decía que ahora que cerrara la noche…

Ahora que cerrara la noche… Pero ¿quién cuidaría la caldera de la barcaza y del timón si él asesinaba a Peter? Peter, además de maquinista, conocía palmo a palmo las revueltas del río.


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9 págs. / 16 minutos / 136 visitas.

Publicado el 10 de noviembre de 2019 por Edu Robsy.

Extraordinaria Historia de Dos Tuertos

Roberto Arlt


Cuento


Dudo que tuerto alguno pueda contar otra maravillosa historia semejante a la que nos ocurrió a mí y a Hortensio Lafre, tuerto también como yo. Y ahora tomáos el trabajo de leerme.

Tenía yo pocos años de edad cuando perdí mi ojo derecho en un accidente de caza que le aconteció a mi padre, y la ruina sobrevenida a éste poco tiempo después, por ser más aficionado a los deportes cinegéticos que al cuidado de su molino y campos, nos arrastró a todos hasta ese refugio de fracasados que es el Barrio Latino de París. Después de numerosas peripecias que no son del caso, a la edad de dieciocho años conseguí un empleo de cobrador de una compañía de mutualidad, y en este trabajo me ganaba penosamente la vida, durante los comienzos del año 1914, cuando a fines del mes de enero trabé conocimiento con un venerable caballero que estaba asociado a la compañía. Este buen señor usaba barba en punta como un artista, y su melena de cabello entrecano y ondulado, así como su mirada bondadosa, le concedían la apariencia que podría tener el padre del género humano si acertaba a hacerse invisible. Se llamaba monsieur Lambet.

Monsieur Lambet vivía en una discreta casa con jardincillo en el arrabal de Mont Parnasse, y la segunda vez que le fui a cobrar la cuota de su seguro, como no tuviera nada que hacer, me acompañó por las calles y se interesó evidentemente en las condiciones en que vivía yo y mi madre y mi hermana. Cuando le manifesté que nuestra condición económica era sumamente precaria, no se asombró, y sí recuerdo que me dijo con tono de voz sumamente patético:

—Mi querido joven: si vos usarais un ojo de vidrio os sería mucho más fácil conseguir un puesto honorable.

—¿De dónde sacar el importe de un ojo de vidrio, monsieur Lambet? ¿De dónde?

Monsieur Lambet guardó un prudente silencio y continuó caminando en silencio a mi lado. Luego me dijo:


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Publicado el 10 de noviembre de 2019 por Edu Robsy.

Día Mundial de la Pierna

Joan Carlos Vinent


Microrrelato bilingüe


Dijous, 24 de juliol de 2014
DIA INTERNACIONAL DE LA CAMA(LEG, en anglès)
Un dia el metge agafa un cabriol i arriba fins (a) la mansió del governador de l'Ínsula Baratària que està afligit [aquejado] d'una insospitada malaltia.- Digui AAAHHH...- Em pots xerrar de tu! - Diu ufanós el governador.- D'acord. Di ahhh!- Digues, digues. Què tenc?- Mal de cama.- No ho entenc, metge Hipòcrates...- I també un problema de gargamella.- Uiii, dues coses ja. Què puc fer? Hi ha remeis naturals? - Sí, és tan fàcil com no deixar que s'atrofïïn ni la cama ni la gargamella. Necessita molt de moviment. No podem viure ancorats com una arrel d'arbre. Moviment, a trescar amb sa cama i a moure sa gargamella.- Em té confós, senyor metge.- Ara comença a millorar. Respecte i molt de DI...ÀHHH...LEG. Una miqueta cada dia i veurà o trobarà milloria molt prest/ aviat.- Què li dec?- Res. Només DIÀLEG. Reflexioni, faci flexions de gargamella i tot anirà millor. Com ha fet escoltant-me a mi. Bona nit i salut, senyor governant. 
©jcvinent (Joan Lônnen)
TRADUCCIÓNDía Internacional de la Pierna (Leg; en Inglés) 
Jueves, 24 de julio de 2014 
DÍA INTERNACIONAL DE LA PIERNA (LEG, en inglés) 
Un día el médico coge/toma una galera (carruaje) y llega hasta la mansión del gobernador de la Ínsula Barataria que está afligido [aquejado] de una insospechada enfermedad.- Diga aaahhh ...- ¡Me puedes hablar de tú! - Dice ufano el gobernador.-  De acuerdo. Di ahhh! - Dime, dime. ¿Qué tengo? - Dolor de pierna.- No lo entiendo, médico Hipócrates ...- Y también un problema de garganta.- Uyyy, dos cosas ya. ¿Qué puedo hacer? Hay remedios naturales? - Sí, es tan fácil como no dejar que se atrofien ni la pierna ni la garganta. Necesita mucho movimiento. No podemos vivir anclados como una raíz de árbol. Movimiento, a caminar con su pierna y mover mucho la garganta.- Me tiene confundido, señor médico.- Ahora empieza a mejorar. Respeto y mucho DI ... ahhh ...


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Licencia limitada
1 pág. / 2 minutos / 77 visitas.

Publicado el 30 de octubre de 2019 por Juan Carlos Vinent Mercadal.

Día Internacional de la Pierna (Leg; en Inglés)

Joan Carlos Vinent


Microrrelato bilingüe


Dijous, 24 de juliol de 2014
DIA INTERNACIONAL DE LA CAMA(LEG, en anglès)
Un dia el metge agafa un cabriol i arriba fins (a) la mansió del governador de l'Ínsula Baratària que està afligit [aquejado] d'una insospitada malaltia.- Digui AAAHHH...- Em pots xerrar de tu! - Diu ufanós el governador.- D'acord. Di ahhh!- Digues, digues. Què tenc?- Mal de cama.- No ho entenc, metge Hipòcrates...- I també un problema de gargamella.- Uiii, dues coses ja. Què puc fer? Hi ha remeis naturals? - Sí, és tan fàcil com no deixar que s'atrofïïn ni la cama ni la gargamella. Necessita molt de moviment. No podem viure ancorats com una arrel d'arbre. Moviment, a trescar amb sa cama i a moure sa gargamella.- Em té confós, senyor metge.- Ara comença a millorar. Respecte i molt de DI...ÀHHH...LEG. Una miqueta cada dia i veurà o trobarà milloria molt prest/ aviat.- Què li dec?- Res. Només DIÀLEG. Reflexioni, faci flexions de gargamella i tot anirà millor. Com ha fet escoltant-me a mi. Bona nit i salut, senyor governant. 
©jcvinent (Joan Lônnen)
TRADUCCIÓNDía Internacional de la Pierna (Leg; en Inglés) 
Jueves, 24 de julio de 2014 
DÍA INTERNACIONAL DE LA PIERNA (LEG, en inglés) 
Un día el médico coge/toma una galera (carruaje) y llega hasta la mansión del gobernador de la Ínsula Barataria que está afligido [aquejado] de una insospechada enfermedad.- Diga aaahhh ...- ¡Me puedes hablar de tú! - Dice ufano el gobernador.- Di ahhh! - Dime, dime. ¿Qué tengo? - Dolor de pierna.- No lo entiendo, médico Hipócrates ...- Y también un problema de garganta.- Uyyy, dos cosas ya. ¿Qué puedo hacer? Hay remedios naturales? - Sí, es tan fácil como no dejar que se atrofien ni la pierna ni la garganta. Necesita mucho movimiento. No podemos vivir anclados como una raíz de árbol. Movimiento, a caminar con su pierna y mover mucho la garganta.- Me tiene confundido, señor médico.- Ahora empieza a mejorar. Respeto y mucho DI ... ahhh ... LEG (diálogo).


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Publicado el 30 de octubre de 2019 por Juan Carlos Vinent Mercadal.

Platofilia

Joan Carlos Vinent


cartas de amor platónico


Platofilia :  Eso Llamado Amor  en  Plural Gracias,  Fernando  Pessoa, in memoriam nihil  memento  mori:  Eros  y  Filos
 A Julia  Ester  Ramos  Andrade Para  una  preciosa  salmantina  afincada  en  Plasencia 9-IV-1998 J  úpite  R  no  lo  sabía, U  rsul    A  lo  desconocía, L aquede  M lo anhelaba, I  car  O  lo  ignoraba, A  rgo  S  aguardaba, E lectr  A  callaba. S  atá  N maldecía, T empesta  D  ignorada. H  écto  R,  ¿yo? E smerald  A,  ¿dónde  estás? R osalin  DE  te  apodas. GRACIAS.  No  te  preocupes,  Julia,  esto  va  a  ser  lo último  que  recibas  de  mí.  No  te  voy  a  molestar  más.  Ya tuve  la  respuesta  a  la  pregunta  que  no  recibí  de  forma escrita  o  hablada.  No  me  lo  merecía  ¿quién  soy  yo  para exigir  a  nadie  nada  y  menos  una  respuesta  después  de entregarte  una  carta  que  nunca  debió  llegar  a  tus manos?   Esta  ha  sido  la  mejor  forma  de  alejarte definitivamente  de  mí.  Ya  no  puedo  esperar  amistad siquiera  por  tu  parte.  No  me  atrevo  a  mirarte  a  los ojos,  se  me  cae  la  cara  de  vergüenza.  Lo  siento...No  hay palabras  que  puedan  expresar  mi  metedura  de  pata.


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Publicado el 17 de octubre de 2019 por Juan Carlos Vinent Mercadal.

El Caballero de Olmedo

Lope de Vega Carpio


Teatro, tragedia, tragicomedia


Personas que hablan en ella

Don ALONSO, caballero
Don RODRIGO
Don FERNANDO
Don PEDRO
El REY don Juan, el II
El CONDESTABLE
TELLO, criado gracioso
Doña INÉS, dama
Doña LEONOR
ANA, criada
FABIA, vieja hechicera y alcahueta
MENDO
Un LABRADOR
Una SOMBRA
CRIADOS
ACOMPAÑAMIENTO
GENTE

Acto primero

(Sale DON ALONSO.)

ALONSO:
Amor, no te llame amor
el que no te corresponde,
pues que no hay materia adonde
no imprima forma el favor.
Naturaleza, en rigor,
conservó tantas edades
correspondiendo amistades;
que no hay animal perfeto
si no asiste a su conceto
la unión de dos voluntades.
De los espíritus vivos
de unos ojos procedió
este amor, que me encendió
con fuegos tan excesivos.
No me miraron altivos,
antes, con dulce mudanza,
me dieron tal confïanza,
que, con poca diferencia,
pensando correspondencia,
engendra amor esperanza.
Ojos, si ha quedado en vos
de la vista el mismo efeto,
amor vivirá perfeto,
pues fue engendrado de dos;
pero si tú, ciego dios,
diversas flechas tomaste,
no te alabes que alcanzaste
la victoria que perdiste
si de mí solo naciste,
pues imperfeto quedaste.

(Salen TELLO, criado, y FABIA.)

FABIA:
¿A mí, forastero?

TELLO:
A ti.

FABIA:
Debe pensar que yo
soy perro de muestra.

TELLO:
No.

FABIA:
¿Tiene alguna achaque?

TELLO:
Sí.

FABIA:
¿Qué enfermedad tiene?

TELLO:
Amor.

FABIA:
Amor, ¿de quién?


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46 págs. / 1 hora, 21 minutos / 1.090 visitas.

Publicado el 13 de octubre de 2019 por Edu Robsy.

La Gatomaquia

Lope de Vega Carpio


Poema épico, poema burlesco


Dedicatoria

A don Lope Félix del Carpió, soldado en la Armada
de su Majestad

De Doña Teresa Varecundia
Al licenciado Tomé de Burguillos

Silva I

Yo, aquel que en los pasados
tiempos canté las selvas y los prados.
éstos vestidos de árboles mayores
y aquéllas de ganados y de flores,
las armas y las leyes,
que conservan los reinos y los reyes,
agora, en instrumento menos grave,
canto de amor suave
las iras y desdenes,
los males y los bienes,
no del todo olvidado
del fiero taratántara, templado
con el silbo del pícaro sonoro.
Vosotras, musas del castalio coro,
dadme favor, en tanto
que, con el genio que me distes, canto
la guerra, los amores y accidentes
de dos gatos valientes;
que como otros están dados a perros,
o por ajenos o por propios yerros,
también hay hombres que se dan a gatos,
por olvidos de príncipes ingratos,
o porque los persigue la fortuna
desde el columpio de tierna cuna.

Tú, don Lope, si acaso
te deja divertir por el Parnaso
el holandés pirata,
gato de nuestra plata,
que infesta las marinas
por donde con la armada peregrinas,
suspende un rato aquel valiente acero,
con que al asalto llegas el primero,
y escucha mi famosa Gatomaquia,
así desde las Indias a Valaquia
corra tu nombre y fama,
que ya por nuestra patria se derrama,
desde que viste la morisca puerta
de Túnez y Biserta,
armado y niño, en forma de Cupido,
con el marqués famoso
del mejor apellido
como su padre por la mar dichoso.
No siempre has de atender a Marte airado,
desde tu tierna edad ejercitado,
vestido de diamante,
coronado de plumas, arrogante;
que alguna vez el ocio
es de las armas cordial socrocio,
y Venus, en la paz, como Santelmo
con manos de marfil le quita el yelmo .


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47 págs. / 1 hora, 23 minutos / 1.602 visitas.

Publicado el 12 de octubre de 2019 por Edu Robsy.

Peribáñez y el Comendador de Ocaña

Lope de Vega Carpio


Teatro


Acto primero

Figuras del primer acto

UN CURA, a lo gracioso
[SANCHO, labrador]
INÉS, madrina
LABRADORES
COSTANZA, labradora
LEONARDO, criado
CASILDA, desposada
EL REY ENRIQUE
PERIBÁÑEZ, novio
EL CONDESTABLE
LOS MÚSICOS, de villanos
ACOMPAÑAMIENTO
BARTOLO, labrador
UN PAJE
EL COMENDADOR
DOS REGIDORES DE TOLEDO
MARÍN Y LUJÁN, lacayos
[UN PINTOR]

Boda de villanos. El CURA; INÉS, madrina; COSTANZA, labradora; CASILDA, novia; PERIBÁÑEZ; MÚSICOS, de labradores.

INÉS:
Largos años os gocéis.

COSTANZA:
Si son como yo deseo,
casi inmortales seréis.

CASILDA:
Por el de serviros, creo
que merezco que me honréis

CURA:
Aunque no parecen mal,
son excusadas razones
para cumplimiento igual,
ni puede haber bendiciones
que igualen con el misal.
Hartas os dije; no queda
cosa que deciros pueda
el más deudo, el más amigo.

INÉS:
Señor doctor, yo no digo
más de que bien les suceda.

CURA:
Espérelo en Dios, que ayuda
a la gente virtüosa.
Mi sobrina es muy sesuda.

PERIBÁÑEZ:
Sólo con no ser celosa
saca este pleito de duda.

CASILDA:
No me deis vos ocasión,
que en mi vida tendré celos.

PERIBÁÑEZ:
Por mí no sabréis qué son.

INÉS:
Dicen que al amor los Cielos
le dieron esta pensión.

CURA:
Sentaos y alegrad el día
en que sois uno los dos.

PERIBÁÑEZ:
Yo tengo harta alegría
en ver que me ha dado Dios
tan hermosa compañía

CURA:
Bien es que a Dios se atrebuya,
que en el reino de Toledo
no hay cara como la suya.


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Publicado el 12 de octubre de 2019 por Edu Robsy.

La Res Humana

Miguel de Unamuno


Artículo


Carlos Marx dijo alguna vez que la revolución social no la han de hacer los hombres, sino las cosas, y algún marxista, no muy ortodoxo, no muy convencido de la fe en el materialismo histórico —doctrina que es de fe y no de razón—, ha querido corregir la fórmula del pontífice, diciendo que son las cosas manejadas por los hombres, ó sea los hombres manejando las cosas, los que hacen la revolución. Y nosotros, por nuestra parte, comentando alguna otra vez ese dogma marxista, nos hemos preguntado si es que los hombres no son también cosas, esto es: causas. Y hasta enseres.

Cuando he aquí que, leyendo el viejo poema de Lucrecio, De rerum natura, nos encontramos en el verso 58 de su libro III con una singularísima expresión, que nos aclara nuestro problema al respecto. Viene hablando Lucrecio de aquellos que, profesando no temer la muerte ni creer en la inmortalidad del alma —perspectiva terrible para los romanos de entonces—, se entregan, sin embargo, cuando se ven en peligro de perder la vida, á prácticas supersticiosas. Y dice que entonces es cuando les brotan de lo hondo del pecho sus voces verdaderas y que «desaparece la persona, queda la cosa».

¡Eripitur persona, mane res! No cabe expresión más enérgica, sobre todo si se tiene en cuenta todo el valor que en latín tiene la voz persona. La cual, empezando, como es ya tan sabido, por significar la máscara ó careta con que el actor se cubría la cara para representar el personaje de la comedia ó tragedia, pasó á ser designativa del personaje, y, por último, del papel que uno representa, aunque sea en el coro ó la comparsa,en el teatro del mundo, es decir, en la Historia.


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3 págs. / 5 minutos / 338 visitas.

Publicado el 12 de octubre de 2019 por Edu Robsy.

Auto-retrato

Miguel de Unamuno


Artículo, autobiografía


Sr. D. Francisco Villaespesa

Mi estimado amigo: Me pide usted un retrato mío y ante tal pedido surge un pequeño conflicto sin graves consecuencias —en mi conciencia. Renuncio á describírselo, aunque con semejante renuncia nos perdamos un trozo de psicología introspectiva, diferente, como es natural, de la ultrospectiva.

El resultado final de tal conflicto es la decisión de enviarle el retrato, pues el resistirse á que aparezca en público la imagen de nuestro físico arguye, en los tiempos que corren, mayor petulancia que el ceder á ello. Hoy, en que se prodiga tanto la estampación pública de retratos, es un verdadero acto de humildad, á la vez que un acto de verdadera humildad, el dejar que se dé á estampa pública el propio y peculiar retrato.

Ahora bien: visto y acordado en el tribunal de mi conciencia el remitirle un retrato de mi físico —dueño y á la vez siervo de dicha conciencia—, quedaba sólo la ejecución del acuerdo.

Y aquí me encuentro con que apenas tengo fotografías, y ellas no muy buenas, de mi semblante y traza corporal, y en este apuro acudo a la pluma misma con que trazo estas líneas y con ella dibujo mi perfil. Y en esto ha de permitirme que eche mano del egotismo y le diga que yo tengo más fisonomía visto de lado que no de frente. Hasta como escritor público creo que me ocurre lo mismo.

El hecho —porque es, sin duda, un hecho– de que envíe un auto-retrato supone que cultivo el «conócete á ti mismo»; y no pongo en latín esta sentencia, porque eso me parece algo asi como citar á Nietzsche ó á Tolstoi en francés, y el cultivar ese «conócete» dicen que es un mérito y el camino obligado para el «poséete».


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Dominio público
2 págs. / 4 minutos / 502 visitas.

Publicado el 12 de octubre de 2019 por Edu Robsy.

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