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Nabuco

Javier de Viana


Cuento


Era Nabuco uno de esos tipos físicamente vulgares, que no llaman la atención ni por su belleza ni por su fealdad; y para justificar el dicho de que la cara es el espejo del alma, era, moral e intelectualmente, mediocre.

Un talento indiscutible poseía, sin embargo: el de no gastar energía en lamentos y protestas después del hecho irremediablemente consumado.

—«Con rabiar y echar maldiciones,—decía,—no se saca la carreta del pantano. Lo mejor es fijarse bien en el terreno pa no volver a enterrarse en el mesmo sitio; y la rabia añubla la vista.»

Cierta vez, siendo mozo y encontrándose sin conchabo, se enganchó de milico en una policía fronteriza. Otros que se hallaban en caso igual, se lo pasaban abominando del comisario cruel, del sargento déspota y del cabo egoísta, por no haber obtenido la baja.

—¡Lindo oficio!—exclamaba uno.—Andar tuito el día al tranco, escoltando carretas de contrabandistas o tropas de cuatreros, como si juese perro, medio desnudo, comiendo pulpa flaca y cobrando un sueldo cada seis meses, pa qu'el comesario se enriquezca y el sargento tenga tropilla propia y el cabo herraje plateao!

—¿Qué pensás vos, Nabuco?—inquiría otro dolorido,

—Pienso,—respondió;—que por haberte oído el cabo hablar parecido, te ligaste el mes pasado unos talerazos del comisario y quince días de cepo.

—¿Entonces hay que sufrir la enjusticia y tragar saliva?

—Dejuro que sí cuando se sabe que alegar es pa pior.

Y Nabuco no alegó ni se quejó nunca; pero una noche que lo mandaron en comisión, le robó los dos mejores pingos al comisario, un espléndido poncho al sargento y el «chapeao» al cabo. Esa misma noche vadeó el Uruguay, se internó en el Brasil y nunca jamás volvieron a verlo en el pago.

—«El quejarse es pa los niños, y amenazar pa las mujeres»,—era otro de sus dichos.


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2 págs. / 4 minutos / 36 visitas.

Publicado el 17 de agosto de 2022 por Edu Robsy.

Del Camino

Antonio Machado


Poesía


I. Preludio

Mientras la sombra pasa de un santo amor, hoy quiero
poner un dulce salmo sobre mi viejo atril.
Acordaré las notas del órgano severo
al suspirar fragante del pífano de abril.

Madurarán su aroma las pomas otoñales,
la mirra y el incienso salmodiarán su olor;
exhalarán su fresco perfume los rosales,
bajo la paz en sombra del tibio huerto en flor.

Al grave acorde lento de música y aroma,
la sola y vieja y noble razón de mi rezar
levantará su vuelo suave de paloma
y la palabra blanca se elevará al altar.

II

Daba el reloj las doce... y eran doce
golpes de azada en tierra...
...¡Mi hora!—grité—... El silencio
me respondió:—No temas;
tú no verás caer la última gota
que en la clepsidra tiembla.

Dormirás muchas horas todavía
sobre la orilla vieja,
y encontrarás una mañana pura
amarrada tu barca a otra ribera.

III

Sobre la tierra amarga,
caminos tiene el sueño
laberínticos, sendas tortuosas,
parques en flor y en sombra y en silencio;

criptas hondas, escalas sobre estrellas;
retablos de esperanzas y recuerdos.
Figurillas que pasan y sonríen
—juguetes melancólicos de viejo—;

imágenes amigas,
a la vuelta florida del sendero,
y quimeras rosadas
que hacen camino... lejos...

IV

En la desnuda tierra del camino
la hora florida brota,
espino solitario,
del valle humilde en la revuelta umbrosa.

El salmo verdadero
de tenue voz hoy toma
al corazón, y al labio,
la palabra quebrada y temblorosa.

Mis viejos mares duermen; se apagaron
sus espumas sonoras
sobre la playa estéril. La tormenta
camina lejos en la nube torva.

Vuelve la paz al cielo;
la brisa tutelar esparce aromas
otra vez sobre el campo, y aparece,
en la bendita soledad, tu sombra.


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Dominio público
4 págs. / 7 minutos / 419 visitas.

Publicado el 17 de septiembre de 2022 por Edu Robsy.

Vida Fantástica

Alejandro Larrubiera


Novela


Al Excmo. Sr. D. Antonio Royo Villanova

Ilustre orador y publicista, paladín de la cultura patria y hombre que cautiva todas las voluntades con su alta intelectualidad y nobleza de alma.


En testimonio de cariño, gratitud y admiración, su amigo


Alejandro Larrubiera

Al lector

El ilustre novelista y maestro querido y admirado, Jacinto Octavio Picón, afirma que la picara vanidad forma el fondo de todo literato, puesto que sin ser algo vanidoso a nadie se le ocurre que lo que ha imaginado en la soledad de su gabinete pueda servir de entretenimiento al prójimo.

Ojalá que esta pueril vanidad innata en todos los que escriben obras de imaginación, y aun en los que no las escriben, merezca de tu parte una bondadosa disculpa, si logro mis anhelos de proporcionarte algún esparcimiento con el libro ofrecido a tu curiosidad.

Vida fantástica es el título que, después de desechar otros muchos, hallé como el más apropiado a esta novela.

Pero bueno será declarar, para que nadie se llame a engaño, que en esta narración novelesca no ha de encontrarse lo que acaso el rótulo haga suponer de estupendo y maravilloso, pues si bien toca realmente en tales extremos por lo inconcebible, la vida del protagonista, éste, después de todo, se produce en ella como lo que es, como un pobrecito hombre que hace su rota por el mundo a la manera trivial de la inmensa mayoría de los mortales.

Y esto que a primera vista resulta un tanto paradójico no puede ser explicado ahora, porque si lo fuera quebrantaríase inoportunamente el interés que intenté despertar en las siguientes páginas. ¡Y sea yo tan venturoso, amigo lector, que cautive tu atención desde la primera hasta la última!


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114 págs. / 3 horas, 20 minutos / 172 visitas.

Publicado el 27 de septiembre de 2022 por Edu Robsy.

Víctimas del Destino

Manel Martin's


Novela


Dedicatoria

Dedicado a mis abuelos, mis padres y a todas las personas que sufrieron la funesta guerra civil española; impuesta por aquellos que decían ser gente civilizada y con la razón en sus manos.


Nunca es licito privar de la vida a un semejante.

Introducción

Durante muchos años la república no se consolidó, los sindicatos del país seguían pidiendo sus derechos, que en resumen no eran los mismos que los del pueblo, pues no respetaban los del prójimo, para su subsistencia se atracaban comercios, bancos o se hacían descarrilar trenes para sembrar el terror. Así durante los años en que los partidos a los que representaban con alianzas ocasionales o egoístas, se mantuvieron en el poder y estuvieron gobernando, no solucionaron nada a la población, solo reinó el desorden creando malestar e incertidumbre. Pocos gobiernos llegaban a mandar más de dos años; pero tras las promesas “populistas” de los políticos en elecciones, el pueblo volvía a caer en los mismos errores.

Aconsejo leer crónicas sobre como se encontraba el pueblo antes de la funesta guerra civil, sin apenas cultura, trabajo y derechos. Guerra de la que todos los gobernantes tuvieron culpa sin excepciones.

La guerra civil española, trajo como consecuencia, no solo la muerte y la destrucción de un país también más pobreza y más miseria; tras ella millares de personas perdieron todo cuanto tenían, bienes, familiares, principios, etc. Pero sobre todo la dignidad, el escalón anterior a perder la vida o mantenerla a cualquier precio...

La posguerra no fue mejor que la guerra, Franco debía pagar favores a Alemania y eso se trasformó en hambre para el pueblo.


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Licencia limitada
120 págs. / 3 horas, 31 minutos / 162 visitas.

Publicado el 28 de septiembre de 2022 por Edu Robsy.

Los Gigantes de Santa Elena

Francisco Campos Coello


Artículo


Con el mayor interés y cuidado, ha registrado el que esto escribe, todos los archivos municipales, y no ha encontrado un solo documento, ni acta de ninguna clase referente al siglo XVI. Todo ha desaparecido y lo poco que ha llegado a conocerse de aquella época se debió a informes posteriores y todos al siglo XVII. Solo se observa regularidadhistórica durante el siglo XVIII. Es pues, probable que los primeros documentos de la ciudad desaparecieron por las llamas de algunos de los incendios.

Veamos ahora cómo andaba dividido el Corregimiento de Guayaquil a fines del siglo XVI y la población que obtuvo durante los 73 años primeros de su existencia política y civil.

El corregimiento se extendía desde el cabo Pasado, Norte, llamado así, porque se halla cuando se ha pasado la línea equinoccial, siguiendo las orillas del Pacífico hasta la costa de Tumbes al Sur, correspondiendo la costa de Machala y la isla de Puná. Al Este, limitaba con el corregimiento de Cuenca y hacia el Nordeste con los Corregimientos de Riobamba y Chimbo.

Se dividía en siete tenencias: Portoviejo, Santa Elena, Puná, Yaguachi, Babahoyo, Baba y Daule. Comprendiendo la Tenencia de la Capital, hacían ocho.

La Tenencia de Portoviejo, comprendía cuatro parroquias: Montecristi, Picoasá, Jipijapa y Charapotó. La de Santa Elena encerraba en su recinto las islas de la Plata y Salango, y tenía cinco parroquias: Santa Elena, Chongón, Morro, Colonche y Chanday. La de Puná comprendía la isla de este nombre, Naranjal y Machala. La de Yaguachi tres, Alonche, Guafa, y San Jacinto, donde se hallaba la Aduana real. Babahoyo que comprendía las parroquias de Ojiva, Caracol, Quilca y Margache; la de Baba, las de Baba, San Lorenzo y Palenque y finalmente

Daule, contenía tres parroquias: Daule, Santa Lucía y Bolívar.


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6 págs. / 11 minutos / 78 visitas.

Publicado el 18 de febrero de 2024 por Edu Robsy.

El Tiempo Borra

Javier de Viana


Cuento


En el cielo, de un azul inmaculado, no se movía una nube. Esparcidos sobre la planicie de inabarcables límites, multitud de reses, casi inmóviles, salpicaban de manchas blancas y negras, amarillas y rojas, el verde tapiz de las pasturas de otoño. Ni calor, ni frío, ni brisas, ni ruidos. Luz y silencio, eso sí; una luz enceguecedora y un silencio infinito.

A medida que avanzaba, a trote lento, por el camino zigzagueante, sentía Indalecio que el alma se le iba llenando de tristeza, pero de una tristeza muy suave, muy tibia, experimentando sensaciomes de no proseguir aquel viaje, de miedo a las sorpresas que pudieran esperarle a su término.

¡Qué triste y angustioso retorno era el suyo!... Quince años y dos meses llevaba de ausencia. Revivía en su memoria la tarde gris, la disputa con el correntino Benites por cuestión de una carrera mal ganada, la lucha, la muerte de aquel, la entrada suya a la policía, la amarga despedida al pago, a su campito, a sus haciendas, al rancho recién construido, a la esposa de un año.. Tenía veinticinco entonces y ahora regresaba viejo, destruido con los quince de presidio... Regresaba... ¿para qué?... ¿Existían aún su mujer y su hijo? ¿lo recordarían, lo amarían aún?... ¿Podía esperarle algo bueno a un escapado del sepulcro?... ¿Estaba bien seguro de que era aquel su pago?... Él no lo reconocía. Antes no estaban esas grandes poblaciones que blanqueaban a la izquierda ni las extensas sementeras que verdeaban a la derecha.

Y cada vez con el corazón más oprimido prosiguió su marcha, espoleado por fuerza irresistible.


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Dominio público
2 págs. / 3 minutos / 60 visitas.

Publicado el 8 de enero de 2023 por Edu Robsy.

Igualdad

Edward Bellamy


Novela


Prefacio

Mirando Atrás era un libro pequeño y no fui capaz de entrar en todo lo que deseaba decir sobre el asunto. Desde que fue publicado, lo que se quedó fuera de él ha demostrado ser tanto más importante que lo que contenía, que me he visto obligado a escribir otro libro. He tomado la fecha de Mirando Atrás, el año 2000, como la de Igualdad, y he utilizado el marco de referencia del anterior relato como punto de partida para este que ahora ofrezco. Para que aquellos que no hayan leído Mirando Atrás no estén en desventaja, se adjunta una reseña de los aspectos esenciales:

En el año 1887, Julian West era un joven rico que vivía en Boston. Se iba a casar pronto con una joven de familia adinerada llamada Edith Bartlett, y mientras tanto vivía solo con su sirviente Sawyer en la mansión familiar. Como padecía de insomnio, había hecho construir una cámara de piedra bajo los cimientos de la casa, que usaba como dormitorio. Cuando incluso el silencio y el aislamiento de su retiro no conseguían hacerle conciliar el sueño, a veces llamaba a un hipnotizador profesional que le inducía el sueño mediante hipnosis, del que Sawyer sabía cómo despertarle en un momento determinado. Este hábito, así como la existencia de la cámara subterránea, eran secretos conocidos únicamente por Sawyer y el hipnotizador que le prestaba sus servicios. En la noche del 30 de mayo de 1887, West mandó llamar a este último, quien le indujo el sueño como de costumbre. El hipnotizador había informado previamente a su cliente de que tenía intención de irse de la ciudad para siempre esa misma noche, y le dio referencias de otros profesionales. Esa noche, la casa de Julian West se incendió y quedó completamente destruída. Se encontraron unos restos que fueron identificados como los de Sawyer y, aunque no apareció vestigio de West, se asumió que ciertamente había perecido también.


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Dominio público
497 págs. / 14 horas, 29 minutos / 176 visitas.

Publicado el 16 de enero de 2023 por Edu Robsy.

La Comadre

Juan Cortés de Tolosa


Novela corta


En la ciudad de Jaén huvo una comadre, moça y muy hermosa, llamada Beatriz, a cuya hermosura hizo grandes ventajas una sola hija que tenía, a quien, tanto por su buen rostro quanto por ser muy discreta, afable y bien entendida, tiernamente amava, cuyo nombre era Felipa; en quien, por las muchas partes de naturaleza, si no por las de fortuna por las adquisitas, estavan puestos los ojos del lugar, desseando más de quatro hidalgos dél verse en possessión de marido, anteponiendo su humilde nacimiento y baxo exercicio de la madre a su mucha virtud. A quien Beatriz dio por respuesta gustava su hija entrarse en un monasterio, fiada en que cierto don Rodrigo, de quien Felipa tenía una cédula, avía de bolver de México, donde fue por gran cantidad de hazienda que heredó de sus padres, y casarse con ella: cuyas ventajas, ansí en ella como en su nacimiento, eran muy notorias.

Parece ser que en Sevilla, donde estuvo unos días, tuvo un criado, grandíssimo vellaco y de muy buen entendimiento, llamado Molino,a quien don Rodrigo hizo sabidor de los amores que en Jaén dexava y como, si Dios le bolvía con bien, tenía por sin duda ser su marido, sin que cosa se le pusiesse por delante. Junto con esto le dixo sus grandes partes, poniendo de la suya más que naturaleza le avía dado.


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Dominio público
35 págs. / 1 hora, 2 minutos / 83 visitas.

Publicado el 16 de enero de 2023 por Edu Robsy.

Aprensiones

Leopoldo Alas "Clarín"


Cuento


La hermosísima Amparo vivía, durante el invierno, en una ciudad no muy alegre del centro de España; y por el verano, dejando á su marido atado á su empleo, se marchaba como una golondrina á buscar tierra fresca, alegría, allá al Norte. Vivía entonces con su madre, cuya benevolencia excesiva había pervertido, sin querer, el alma de aquella moza garrida, desde muy temprano. La pobre anciana, que había empezado por madre descuidada, de extremada tolerancia, acababa por ser poco menos que la trotaconventos de las aventuras galantes de su hija, loca, apasionada y violenta. Amparo, que había sido refractaria al matrimonio, porque prefería la flirtation cosmopolita á que vivía entregada viajando por Francia, Suiza, Bélgica, Italia y España, acabó, porque exigencias económicas la obligaron á escoger uno entre docenas de pretendientes, por jugar el marido á cara y cruz, como quien dice. Era supersticiosa y pidió consejo á no sé qué agüeros pseudopiadosos para elegir esposo. Y se casó con el que la suerte quiso, aunque ella achacó la elección á voluntad ó diabólica, ó divina: no estaba segura. Por supuesto que á su marido, á quien dominaba por la seducción carnal y por la energía del egoismo ansioso de placeres, le impuso la obligación de mimarla como su madre había hecho; de tratarla á lo gran señora; y según ella, las grandes señoras tenían que vivir con gran independencia y muy por encima de ciertas preocupaciones morales, buenas para las cursis de la clase media provinciana. Por culpa de este tratado, bochornoso para el pobre director de la sucursal del Banco de la ciudad de X, Amparo dedicaba el verano á la vida menos propia de una casada honesta. Guardaba, es claro, ciertas formas... pero otras no; no era casta, pero era cauta á veces á su madre le exigía tolerancia para sus devaneos como antes le había exigido muñecas, viajes, sombreros, cintas, teatros, bailes, lujo y alegría.


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7 págs. / 12 minutos / 103 visitas.

Publicado el 4 de marzo de 2023 por Edu Robsy.

Lo Irreparable

Felipe Trigo


Novela corta


I

Athenógenes Aranguren de Aragón entró.

No era un juez como cualquiera. Ni por el nombre, que ya tenía en sí mismo una marca de rareza, ni por su traza y su traje. Joven, muy guapo, listo. Y fino y exageradamente elegante como un goma de Madrid.

Juez y todo, por sus años, que llegaban mal a veintisiete, habíase relacionado en la ciudad, tan pronto como llegó, con muchachos de buen tono. Con unos que tenían automóviles, con otros que tenían coches, y con otros, en fin, que tenían al menos bicicletas y caballos. Era conservador.

Al verle se le hizo sitio en el corro de la estufa. Los más humildes callaron. Los más selectos dirigiéronle sonrisas y afables acogimientos. Porque sobre estos muchachos ricos de los coches y los galgos, tenía Athenógenes, que ya había sido por tradición de su familia un gran sportsman en León, el prestigio de su talento y su carrera.

— ¡Hola! ¿Qué?

— ¿Qué hay? — ¿Qué se sabe en el Juzgado?

— ¿Qué se cuenta del Pernales?

— ¿Nuevas noticias?

— ¡Atiza esa estufa, Quintín!

El bello juez, rubio, que traía esta noche brillantes en la corbata y americana de cinta, sacó primero una larga cajetilla de cigarros color té, brindó, encendió luciendo su preciosa fosforera, y púsose en seguida a contar lo que sabía de los bandidos. El Pernales y el Chato de Mairena continuaban por tierras de Arahal; y lo de los otros tres de la dispersa banda, que se habrían corrido a Extremadura, según la Prensa, era incierto. Belloteros, puestos en fuga por los guardias al pie de Almendralejo, los que habían dado lugar a tal alarma. Belloteros. Es decir, rúrales raterillos, ladrones de bellotas.


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Dominio público
47 págs. / 1 hora, 23 minutos / 86 visitas.

Publicado el 2 de septiembre de 2023 por Edu Robsy.

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