Textos más populares este mes | pág. 163

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Las Hormigas Carnívoras De Misiones

Horacio Quiroga


Artículo, Crónica


Un viajero metropolitano y dos peones del país que una noche acampaban al raso en la selva de Misiones, fueron despertados a las tres de la mañana por insoportables picaduras que como alfilerazos candentes les aguijoneaban el cuerpo entero. En el primer momento el viajero no supo a qué atribuir eso, pero la voz de los peones lo libraron muy pronto de dudas.

—¡La corrección, che patrón!... ¡Añamembrú!

Los dos paraguayos se quitaban de encima camisa y pantalón, trepando a un tronco quemado. El viajero hizo lo mismo, desde luego con mucha menor rapidez para su mal, y tirando lejos la ropa, trepó a su vez al tronco con sus compañeros, que con velocidad increíble se restregaban todo el cuerpo, para arrancarse —literalmente— las hormigas prendidas a su piel.


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Dominio público
4 págs. / 8 minutos / 8 visitas.

Publicado el 25 de julio de 2026 por Brian.

La Intervención De Los Espíritus Y La Caja De Fósforos

Horacio Quiroga


Artículo, Crónica, Cuento


Las últimas manifestaciones espiritistas de Conan Doyle, y su certeza de comunicarse más allá de la vida con su colega Houdini, han vuelto a inquietar a todos los innumerables doloridos de este mundo que con mayor o menor fe sueñan o confían en reanudar, a través de la muerte, una felicidad trunca.

Cabe ante el renovado fenómeno sorprenderse una vez más de la resistencia que el hombre opone a desaparecer totalmente de un escenario frío, insensible y duro, en el que apareció cuando su turno en la caravana fue llegado, y donde se desarrolló, actuó, se encogió y murió, sin llegar a tener nunca conciencia del por qué de este surgir y desaparecer en lo que media de un segundo a otro del universo, y sin conocer otra cosa de su destino que la fatal brevedad en cumplirlo.

Puede el hombre convivir años enteros con los astros; puede prescindir de su yo ante descubrimientos de divina exaltación: pero ante la idea de su muerte personal, circunscrita a sí mismo, el hombre, con una terquedad heredada a través de las edades de la amonita primaria, se agita y se revuelve ante ese anonadamiento.


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Dominio público
5 págs. / 8 minutos / 11 visitas.

Publicado el 29 de julio de 2026 por Brian.

Artículos Misceláneos Dispersos

Horacio Quiroga


Artículo, Crónica, Cuento, Compilación


La Intervención De Los Espíritus Y La Caja De Fósforos


Las últimas manifestaciones espiritistas de Conan Doyle, y su certeza de comunicarse más allá de la vida con su colega Houdini, han vuelto a inquietar a todos los innumerables doloridos de este mundo que con mayor o menor fe sueñan o confían en reanudar, a través de la muerte, una felicidad trunca.

Cabe ante el renovado fenómeno sorprenderse una vez más de la resistencia que el hombre opone a desaparecer totalmente de un escenario frío, insensible y duro, en el que apareció cuando su turno en la caravana fue llegado, y donde se desarrolló, actuó, se encogió y murió, sin llegar a tener nunca conciencia del por qué de este surgir y desaparecer en lo que media de un segundo a otro del universo, y sin conocer otra cosa de su destino que la fatal brevedad en cumplirlo.

Puede el hombre convivir años enteros con los astros; puede prescindir de su yo ante descubrimientos de divina exaltación: pero ante la idea de su muerte personal, circunscrita a sí mismo, el hombre, con una terquedad heredada a través de las edades de la amonita primaria, se agita y se revuelve ante ese anonadamiento.

Sin exceptuar una sola, todas las religiones han enseñado y muestran al hombre el camino de la muerte fatal y liberadora. No hay fenómeno, en nuestra transitoria existencia, más forzoso, necesario y breve que su desaparición. A ningún horror, fantasma o cuco nos acostumbran desde pequeños como a la fatalidad de morir. No hay espectro más fiel en la sombra de todas nuestras acciones que el de la inexorable muerte.

Y no nos acostumbramos a ella, sin embargo. Millares de siglos pasarán, y lo que constituye un acto archiconocido y archisentido por todas las generaciones muertas, y cuyo hábito debía habernos legado, espantará siempre al hombre como inesperada y horrible sorpresa.


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Dominio público
48 págs. / 1 hora, 25 minutos / 18 visitas.

Publicado el 29 de julio de 2026 por Brian.

El Teatro Mudo

Horacio Quiroga


Artículo


Cuando yo salí de Buenos Aires, a principios de 1910, la escena del cinematógrafo estaba ocupada por Max Linder, en Francia; dos o tres melodramas semigóticos, en Alemania, y alguna pantomima con persecuciones, en Estados Unidos. Fuera de esto, nada o casi nada. Pero ya entonces las cintas alemanas buscaban el paisaje y los efectos de luz.

Cuando he vuelto, después de siete años, he hallado cosa muy distinta. Las cintas cómicas y melodramáticas han superado en eficacia o fastidio a todo lo que se podía esperar. Han llegado a la cúspide del efecto escénico, y no hablaremos más de ellas.

Un lugar muy aparte merecen en cambio el drama y la comedia, lo que constituye el Teatro Mudo. Aquí el cinematógrafo no ha alcanzado aún a cuánto cabe esperar de él, salvo una que otra obra de excepción. Pero en éstas puede verse claro la extraordinaria pujanza de este teatro, que comenzando por dos o tres payasos anónimos, ha llegado en menos de diez años a plantarnos ante los ojos a actores de la talla de Walthall, Walsh y la Billie Burke.


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Dominio público
4 págs. / 7 minutos / 7 visitas.

Publicado el 27 de julio de 2026 por Brian.

Las Actitudes Heroicas

Horacio Quiroga


Artículo, Crónica


El drama del dirigible "Italia", precipitado sobre los hielos con toda su dotación, ha estado a punto de convertirse en tragedia heroica. Decimos ex profeso "ha estado a punto", pues aunque hubieran de sucumbir algunos de sus tripulantes, a pesar de los salvados hasta el momento en que escribimos estas líneas, algo priva al espantable drama polar de aquel carácter apuntado.

El heroísmo no es una virtud que se deba esperar de cualquiera. Nadie tiene derecho a exigir que un hombre, en el cumplimiento de su deber, lleve éste a los límites del heroísmo. Pero todos, en cambio, tenemos derecho a esperar este sacrificio sagrado, cuando con la seducción exclusiva de la gloria se arrastra a multitud de hombres a una aventura poética, cuya única redención es la seguridad, para los subordinados, de que su jefe dará en holocausto cuanto ha exigido de ellos al arrastrarlos.


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Dominio público
2 págs. / 3 minutos / 5 visitas.

Publicado el 29 de julio de 2026 por Brian.

Circe

Benjamín Jarnés


Cuento


A Giménez Caballero

I

—No se comienza de veras a despreciar la humanidad mientras no se ven juntoscomo ahora, tantos hombres desnudos.

Julio, incrustado en la lenta hilera de reclutas que desfilaba ante el médico, avanzó un paso. Y rectificó:

—En cambio, no se comienza de veras a amar la humanidad mientras no se logra ver desnuda, en soledad, una linda mujer.

Su total desnudez le estimulaba a bosquejar conceptos claros, enjutos, de primitivismo ingenuo. Aquella mañana, en que iba a nacer a una vida nueva, sentía, como nunca, el deber de ser sincero. Tenía sed de luz, como cualquier feto maduro o cualquier anciano agonizante.

Se detuvo la hilera, aplazándose el solemne y rudo tránsito. Un recluta pretendía extender ante el facultativo cierto laberíntico mapa de dolencias invisibles, pero, incapaz de inventar para su interna topografía un sutil idioma técnico, se retorcía angustiosamente en la áspera red de un insuficiente dialecto provincial, como ese pensador, dueño ignorado de una maravillosa arquitectura filosófica, que, no hallando la justa, la brillante fórmula reveladora, cruza el mundo cejijunto, perennemente nostálgico, de la cumbre, sin más refugio que su huraño cuchitril de genio incomprendido. Porque lo difícil no es inventar un sistema o padecer una solapada enfermedad, sino hallar su expresión exacta.

El tiempo reservado a cada examen era muy breve, y el mozo precipitaba su doliente reseña, sin lograr ser atendido. Se oía la voz tímida del feto y la voz grave del doctor. Un recluta se resistía a nacer. Y el médico preparaba el fórceps, después de agotar muy delicadas manipulaciones...

Por fin, el mozo brotó de manos del doctor, hecho ya infante. Ante la vida nueva, gimoteaba cómicamente, en vez de agradecer a los dioses tan evidente cédula de ilesa humanidad.


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Dominio público
31 págs. / 54 minutos / 34 visitas.

Publicado el 30 de agosto de 2026 por Edu Robsy.

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