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Rosita Elguero

Pablo Palacio


Cuento


I

Aquel amor hondo y bravío se le entró en el corazón con todo el fuego del trópico.

La había visto crecer desde niña, había visto redondearse sus líneas y ponerse cada vez más negros sus ojos… Y, de improviso, al descubrir una sonrisa furtiva de ella se había enamorado con toda la vehemencia impulsiva de su alma, con todo el ardor hondo del trópico. De la muchacha traviesa de antaño había pasado a ser señorita, y la indiferencia con que antes él la miraba, habíase tornado en un deseo avasallador de sondear desde cerca el misterio de sus ojos.

Y cuando desde las regiones del ensueño descendió a la prosaica realidad, al oír la invitación que le hiciera su amigo Alfredo para ir a casa de Rosita, se detuvo un momento vacilante, meditó mirando fijamente la rica alfombra, mientras dejaba transparentar en su rostro las violentas emociones que sufría, y se decidió por fin, no sin poner antes algunos reparos, que fueron fácilmente allanados.

II

Al otro día, Juliano se levantó bastante tarde, y con la cabeza demasiado pesada por los efectos del vino.

Se incorporó en el lecho y se puso a divagar… Lo veía todo como a través de un sueño, le parecía imposible o dudoso lo de la noche anterior. Recordaba el poco azoramiento que tuvo al entrar, sus miradas dulces y esquivas; luego la animación de las primeras libaciones, el vals, sus movimientos, torpes al principio debido a la emoción; los hombros blanquísimos de ella, la alegría de los padres, su salida a la terraza, la luna, la tranquila unción de la ciudad, y después de aquellas palabras que va repitiendo la humanidad entera de boca en boca, el beso que le hizo estremecer y dudar de sí mismo, en un aniquilamiento involuntario de su personalidad. Luego su tristeza, sus palabras inocentes, aquellas palabras que tuvieron en el silencio de la noche el temblor de una melopea trágica.


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Dominio público
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Publicado el 19 de mayo de 2024 por Edu Robsy.

La "Piña" del Señor

Narciso Segundo Mallea


Cuento


Vivía en el año del señor de 1860, en remota y mediterránea provincia, Doña Ramona de Z., linajuda y garbosa señora que frisaba en los setenta años. Era el último vástago viviente de los de Z., y sólo ella habitaba la solariega casa de tan sonada familia. Su única compañía éranlo cuatro criadas, dos, hijas de esclavos, menores que Doña Ramona, y dos, mozas de veinte años la una y de diez y seis la otra, hijas de la Rita, una de las dos primeras, que habían venido al mundo casi sin darse cuenta la propia madre, pecado que Doña Ramona supo perdonar magüer que era asáz católica.

Las dos mulatillas —como llamábalas Doña Ramona, cuando dábanla fatiga— eran con todo la niña de sus ojos: eran las que la peinaban, las que la calzaban, las que le llevaban el chisme más gordo del barrio, y marchaban delante cuando la noble señora iba a oir su misa todos los días, llevando en el brazo la alfombrilla en la cual debía arrodillarse; las que, en fin, corrían a la calle cuando sonaba la música anunciadora del bando que el señor Gobernador hacía leer en las cuatro esquinas de la plaza.

Pero las dos chicuelas no gozaban por igual del favor y afecto de la augusta señora, que ya comenzaba a hablar de legados. Era la preferida la mayor, la Juanita, por su inocencia, su devoción y respetuoso amor por Doña Ramona. No así la Carmencita, un tanto revoltosa y más dada a ciertos placcrcillos mundanos, que daban mala espina a la ilustre dama.

Andando el tiempo, la Juanita llegó a ser el alma de la casa, y Doña Ramona depositó en ella toda su confianza.


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Dominio público
2 págs. / 4 minutos / 38 visitas.

Publicado el 11 de julio de 2024 por Edu Robsy.

Idilios Precoces

Eduardo Acevedo Díaz


Cuento


I

—¡Qué empeño en que ha de estar entre esos cardos, Daniel!

—Te digo que sí, María. ¡Tan porfiada!

—La perdiz voló de esta mata, que tiene un tallo con penacho de tambor mayor; y después que se paró allá del otro lado del cerco, alzó la cabecita, y se puso a mirar triste para acá, sabiendo que le íbamos a atrapar el nido.

—¡Oh, criatura embustera! ¿Ya viste tú, que ella miraba eso?

—¡Ya, ya! Y se puso a silbar como si llorase.

María rompió a reir con un eco argentino y delicioso, y empujó a su compañero en son de burla.

—Sí, ya verás, —dijo él—, cómo está el nido entre estas pencas y espinas muy arrebujado.

Y poniéndose de rodillas, empezó a separar con cuidado las largas y temibles hojas del cardo borriqueño que con otros de la familia junto al cerco se erguía sustentando un enorme borlón azulvioleta en la extremidad de su bastón de fibras.

María, inquieta, y curiosa, se hincó a su lado.

Brillábanle los ojos negros, húmedos y grandes; caíale en parte el cabello oscuro sobre la sien derecha en gracioso desorden, formando al contacto rosas en su mejilla y en sus labios pequeños de aljaba, apenas abierta retozaba esa alegría inocente que condensa todos los candores y estalla en gorjeos de calandria. Sus doce años estaban llenos de encantos, de aromas y de fulgores.

Su compañero, más o menos de su edad, tenía como ella los ojos, las manos nerviosas y finas, el busto gentil, moreno, gracioso y un ceño especial de travesura que hacía levantar el vuelo a los chingólos con sólo hacerles una mueca a la distancia.

Traía siempre en el bolsillo de la blusa una honda por él fabricada, y cinco o seis peladillas, con las que daba diestramente en el blanco cuando se proponía hacerlo y el instante era propicio.

Los mixtos lo conocían bien.


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Dominio público
4 págs. / 8 minutos / 38 visitas.

Publicado el 8 de agosto de 2024 por Edu Robsy.

Una Aventura Verídica

Katherine Mansfield


Cuento


«Ante la ávida mirada del viajero, la pequeña ciudad se extiende como un tapiz de tonos marchitos surcado por los hilos de plata de los canales y animado por las notas del carillón del Gran Campanario. En Brujas la vida se ha detenido hace tiempo y sólo ensueños fantásticos alientan sobre sus torres y portaladas medievales, que nos encantan la vista, inspiran el alma y colman la mente con la majestuosa belleza de lo contemplativo.»

Leí este párrafo de la guía mientras esperaba a Madame en el salón del hotel. Aquello resultaba extremadamente confortador y sentí que mi corazón, cohibido bajo las grises envolturas de mil y una ciudades, despertaba exultante.

Me pregunté si tendría ropa suficiente para quedarme cuando menos un mes. «Soñar durante todo el día —pensaba—. Tomar una barca y dejarla ir flotando de aquí para allá por los canales o amarrarla a un verde arbusto de los que crecen en matorral por las orillas, contemplar absorta las fachadas de las mansiones medievales, y luego, al toque de oración, hallarse tendida sobre el crecido césped de la pradera de Béguinage mirando los altos olmos cuyo follaje tocado por el oro crepuscular temblará en el aire azul. De la diminuta capilla llegarían los ecos de rezos monjiles y una quedaría saturada de poesía para todo el invierno.»

Me remontaba majestuosamente en las flamantes alas de mi fantasía, cuando Madame entró a decirme que no disponía de habitación para mí. Ni una cama ni un solo rincón estaban libres. Se mostró muy amable, y parecía encontrar en aquello algún secreto motivo de regocijo, pues me miraba como si esperase que fuera yo a echarme a reír de contento.

—Mañana —dijo— creo que habrá. Espero que se vaya del once un joven que se ha sentido indispuesto repentinamente. Ahora está en la farmacia. ¿Quiere tomarse la molestia de ver su habitación?


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7 págs. / 13 minutos / 37 visitas.

Publicado el 9 de noviembre de 2017 por Edu Robsy.

Educación holista con Ramón Gallegos

Fundación Ramón Gallegos


ramón gallegos, educación holista, inteligencia espiritual


Primeramente no puedo dejar de mencionar que el haber decidido cursar la  maestría en educación holista, fue una de las  mejores cosas que he hecho en mi vida ya que la considero como una  gran oportunidad que me sirvió para conocerme, descubrir en mi mis defectos y cualidades lo que también ha contribuido a un crecimiento significativo en todos los aspectos de mi ser, recuerdo aun el momento cuando casualmente me invitan para asistir al tecnológico de Cd. Guzmán  para recibir la primera información de esta maestría, donde tuve la oportunidad de escuchar de viva voz el convencimiento de algunos de los profesores de ese tecnológico que estaban concluyendo su maestría como la primera generación en nuestro sistema ahí pude constatar con sus vivencias la gran diferencia que existía entre cursar una maestría convencional y otra que no lo es, como lo pude comprobar en estos dos años de experiencias vivenciales  tanto en lo personal como en lo profesional, esta invitación se la agradezco infinitamente al Sr.


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6 págs. / 10 minutos / 37 visitas.

Publicado el 15 de mayo de 2018 por Fundación Ramón Gallegos.

Ramón Gallegos y la didáctica holista

Fundación Ramón Gallegos


ramón gallegos, educación holista, inteligencia espiritual


Tomando en cuenta los cambios socio-culturales tan significativos que han ocurrido durante las últimas décadas en nuestro entorno, queda claro que las necesidades psicológicas y pedagógicos de los niños en la actualidad no pueden ser satisfechas basándose en un sistema educativo que data de hace más de 50 años.

Día a día es común encontrar en la población escolar problemas psicológicos tales como ansiedad, baja autoestima, somatizaciones y dificultades de integración social. Todo ello sugiere que nuestros niños distan mucho de disfrutar su proceso de aprendizaje.

La educación holista fue creada por el Dr. Ramon Gallegos, quien es el autor que mas ha escrito y publicado sobre el tema, 25 libros. La educacion holista viene a revolucionar conceptos sumamente arraigados respecto a lo que se espera que los niños vivan dentro del ámbito académico, pues su postulado fundamental es que tanto padres como maestros olvidamos enseñarles el conocimiento más importante: Aprender a ser felices.

Desde esta perspectiva, el modelo de educación Holista nos motiva a desarrollar nuestra conciencia, pues es cierto que los adultos enseñamos a partir de los que somos. Por lo tanto, si queremos  tener niños felices, debemos aprender a ser adultos felices.

El Dr. Ramón Gallegos es considerado un pionero en este rubro, y nos enseña de manera práctica y sencilla que la principal prioridad que tenemos como educadores es aprender y enseñar la triada Conocimiento-Consciencia-Felicidad.

La educación holista proviene del término griego Holos, que significa  totalidad.

El modelo de educación holista está basado en la teoría de Ken Wilber, quien propone que la realidad está compuesta por holones; es decir, totalidades que van integrándose de manera inclusiva y cada vez más compleja.

 


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3 págs. / 6 minutos / 37 visitas.

Publicado el 15 de mayo de 2018 por Fundación Ramón Gallegos.

Educación holista una pedagogía mexicana

Fundación Ramón Gallegos


ramón gallegos, educación holista, inteligencia espiritual


La educación holista fue desarrollada por el Dr. Ramón Gallegos, quien es el autor que mas ha escrito y publicado sobre el tema, 25 libros. La educación holista es un paradigma que poco a poco va incrementando el nivel de entendimiento en más y más educadores en México.  Pero todavía falta mucho por hacer, aún se observa un gran desconocimiento de lo que significa y de lo que representa, del impacto profundo que implica su filosofía y el beneficio que puede traer, tanto de forma individual como colectiva.

  La Educación Holista, ha sido, desde hace ya varios años, la respuesta y solución a los problemas que actualmente viene enfrentando la humanidad. Considerando que la base de la Educación Holista es la espiritualidad, es muy claro observar que los seres humanos han perdido el sentido de vida, lo que llamamos comúnmente pérdida de valores no es más que la pérdida de sentido, los jóvenes y adultos en la actualidad se sienten continuamente perdidos y sin alegría de vivir, inmersos en una monotonía de vida que les lleva a la depresión y al aburrimiento, en donde lo único que les puede hacer sentir mejor es el consumismo, las adicciones, el trabajo excesivo o cualquier respuesta que encuentren a sus necesidades, pero que finalmente son pasajeras e insuficientes, porque vienen del afuera, de lo ilusorio e impermanente. La visión fragmentada de la realidad es el resultado del predominio de racionalidad instrumental, es la razón la facultad por excelencia.

Aunque después de este periodo de modernidad, surge la postmodernidad, y por supuesto, supera la visión racional con una visión de justicia social, es observable que los problemas continúan con la falta de felicidad como lo mencioné arriba.


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7 págs. / 12 minutos / 37 visitas.

Publicado el 15 de mayo de 2018 por Fundación Ramón Gallegos.

En Alta Sociedad

Robert E. Howard


Cuento


Soy impopular en la Sala de Boxeo de los Muelles de Frisco desde la noche en que el presentador subió al ring y anunció: —¡Señoras y señores! La dirección lamenta anunciarles que el combate que debía enfrentar a Dorgan el Marino contra Jim Ash no podrá celebrarse. Dorgan acaba a tumbar a Ash en los vestuarios, y están reanimando a este último con ayuda de un pulmonor.

—¡Vale, pues que Dorgan se enfrente a otro! —bramó la multitud.

—No es posible —dijo el presentador—. Alguien le ha echado un frasco de tabasco en los ojos.

Esta es la historia a grandes rasgos, salvo que no era salsa tabasco. Yo estaba tumbado en una mesa, en mi vestuario, mientras mi segundo me daba unas friegas, cuando entró un tipo de aspecto erudito, gafas oscuras y una enorme barba blanca.

—Soy el doctor Stauf —declaró—. La comisión me ha encargado que le examine para ver si está usted en condiciones de boxear.

—De acuerdo, pero dese prisa —le indicó mi ayudante, Joe Kerney—. Dennis debe subir al ring en menos de cinco minutos.

El doctor Stauf dio unos golpecitos en mi poderoso torso, me examinó los dientes y efectuó un examen completo.

—¡Oh! —exclamó—. ¡Ajá! —añadió—. Tus ojos tienen un problema. ¡Pero lo arreglaré!

Sacó de su maletín un frasco y un cuentagotas y, acto seguido, levantándome los párpados, dejó caer en mis ojos unas cuantas gotas de producto.

—Si esto no hace de usted otro hombre —dijo—, es que no me llamo Barí... digo, Stauf.

—¡Eh, qué está pasando? —pregunté, sentándome y sacudiendo la cabeza—. Tengo la impresión de que se me están dilatando los ojos, o algo parecido.

—Un producto muy saludable —dijo Stauf—. A fuerza de moverse por callejones oscuros, ha conseguido usted estropearse la vista. Pero este producto se la devolverá y... ¡yow!


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20 págs. / 35 minutos / 37 visitas.

Publicado el 12 de julio de 2018 por Edu Robsy.

La Amenaza Turca

Robert E. Howard


Cuento


Caía la noche y yo deambulaba por las calles, preguntándome cuándo el Python volvería a puerto. Ya estaba harto de arrastrarme por Shangai y tenía muchas ganas de volver a ver a Spike, mi bulldog blanco. Lo había dejado a bordo y había llegado a la ciudad china por mis propios medios, para enfrentarme a un chino que decía que era el Campeón de Oriente.

Los ignoré, como hago siempre que se trata de chinos, salvo si debo noquearlos, y ayudé al chico a levantarse, le limpié la sangre que le manchaba el rostro y le di mi última moneda de diez centavos. Cerró la mano descarnada sobre la moneda y echó a correr a toda velocidad.

El llamado «Campeón» se limitó a echarme un único vistazo a mis feroces ojos y salió corriendo del ring a toda velocidad, con lo que el organizador, muy corto de miras, se negó a darme ni un céntimo.

Meditaba sobre todas aquellas injusticias, andando con pasos majestuosos, cuando me di cuenta de que delante de mí estaba pasando algo muy raro. A pocos metros, un joven delgado y fornido andaba a buen paso; en la mano llevaba un saquito de cuero. Según le miraba, una silueta maciza apareció desde una calleja lateral y pude escuchar el impacto del golpe. El joven se derrumbó, y el otro le arrebató el saquito de cuero y volvió a la carrera al callejón del que había salido.

Deduje que el joven acababa de ser agredido y desvalijado —estoy muy dotado para este tipo de deducciones— y, lanzando un aullido, me adelanté.

La víctima no estaba muy grave, al parecer. Justo cuando llegué a su altura, el joven se apoyó en las manos y empezó a llamar a la policía. Al oírle, no me detuve a prestarle ayuda y me adentré en el callejón, tan negro como la boca de un lobo. Pero escuché el sonido de la carrera precipitada del fugitivo calle abajo, y me lancé en su busca.


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12 págs. / 22 minutos / 37 visitas.

Publicado el 12 de julio de 2018 por Edu Robsy.

Educación holista: un camino hacia la cultura de paz

Fundación Ramón Gallegos


Ramón Gallegos, educación holista, inteligencia espiritual


Se requiere una educación donde el amor y la espiritualidad sean el centro, tal como lo propone la educación holista, esto garantizaría una mejor humanidad.

Pero estas capacidades  que corresponden al hemisferio derecho,  como son  la, creatividad, la intuición, la visualización o la concentración a través de la  meditación, son facultades que en la educación tradicional mecanicista, no se desarrollan, e incluso han estado  segregadas y menospreciadas. Si desde pequeños enseñamos a los niños a utilizar solamente su hemisferio izquierdo, cómo esperamos que pueda el ser humano utilizar esas facultades que lo lleven  a visualizaciones positivas,  para que desarrolle facultades como la  conciencia, la meditación,  o la sincronicidad  en beneficio  propio y de un cambio superior  de la humanidad?

 La  educación mecanicista es la que nos ha moldeado, hemos nacido y vivido en ella   y como dicen: “nadie da lo que no tiene”, esta visión aprendida  nos impide respetar la esencia   de los seres que tenemos como alumnos en nuestras manos. No sabemos  como respetar su espiritualidad  y ayudarlos a tener sus experiencias como buenos  seres  humanos, en beneficio propio y de los otros.


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9 págs. / 16 minutos / 37 visitas.

Publicado el 16 de julio de 2019 por Fundación Ramón Gallegos.

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