Texto: La Novela de la Momia

Théophile Gautier


Novela


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La Novela de la Momia

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Fragmento de La Novela de la Momia

Una red de estrechas bandas de una tela fina de lino, bajo la cual quedaban vagamente esbozados los rasgos del rostro, envolvían la cabeza; los bálsamos en los que habían sido impregnados coloreaban los tejidos de un bello tono rojizo. Partiendo del pecho, una malla de tubos delgados de vidrio azul, parecidos a esos canutillos de azabache que sirven para bordar las basquiñas españolas, se entrecruzaba en los puntos de intersección por medio de pequeños botones dorados y se extendía hasta las piernas de modo que formaba un sudario de perlas digno de una reina; las brillantes estatuillas de los cuatro dioses del Amenti, de oro repujado, estaban colocadas simétricamente en el borde superior de la malla, rematada en su parte baja por una bellísima franja ornamental. Entre las figuras de los dioses fúnebres corría una placa de oro encima de la cual un escarabeo de lapislázuli extendía sus largas alas doradas.

Debajo de la cabeza de la momia habían colocado un rico espejo de metal pulimentado, como si pretendieran proporcionar al alma de la muerta el medio de contemplar el espectro de su belleza durante la larga noche del sepulcro. Al lado del espejo, un pequeño cofre de arcilla esmaltada, ricamente decorado, guardaba un collar compuesto por anillos de marfil que alternaban con perlas de oro, de lapislázuli y de cornalina. Sobre el cuerpo habían colocado la estrecha cubeta cuadrada de madera de sándalo, en la que en vida había llevado a cabo la muerta sus abluciones perfumadas. Tres vasijas de alabastro listado habían sido fijadas al fondo del ataúd, como la misma momia, mediante una capa de natrón. Las dos primeras contenían bálsamos de un color que aún podía apreciarse, y la tercera, polvo de antimonio y una pequeña espátula para dar color a los párpados y alargar el ángulo exterior de los ojos, según la antigua usanza egipcia practicada aún en nuestros días por las mujeres orientales.


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182 págs. / 5 horas, 19 minutos / 70 visitas.
Publicado el 20 de marzo de 2017 por Edu Robsy.