Texto: Dimitas Arias
de Tomás Carrasquilla


Novela corta


0


Twitter Facebook


Dimitas Arias

No hay más información sobre el texto 'Dimitas Arias'.


Leer en línea

Descargar PDF

Descargar ePub

Descargar Kindle

Edición física

Denunciar texto


Fragmento de Dimitas Arias

Esa noche, aunque me sentía muy foguiao, no pude dormir, sino que me lo pasé voltiándome en l'estera. Al otro día, cuando aclariaba, me fui a levantar; pero sentí un dolor en las piernas tan sumamente duro, que tuve que volver a acostame. A propia hora me dentró un causón muy alto: pues a la noche ya yo estaba gritando de dolor; pero no era en las piernas no más sino en todita l'arca el cuerpo: me parecía que me machucaban todos los güesos, que m'iban clavando estacas atravesadas y de punta. Me fui entiesando, entiesando, hasta que quedé casi sin movención. Mis compañeros y la cocinera que nos llevaba la comida desde el molino de abajo, me valían como a un chiquito.

Así pasé como veinte días: tirao en aquel zarzo, sin pegar los ojos, sin pasar más alimento que unos tragos de aguadulce o de caldo de güevo. Los compañeros me daban sobas de guaco, y baños de cordoncillo, y bebidas frescas; pero nada me valía. Uno d'ellos fue a recursase al molino de abajo, y trajo un purgante de jalapa y calomel. Me lo tomé… y como si l'hubiera echao a l'acequia. Antoces mandaron por ño Luna, qu'era el médico d'esos laos. Vino al momento y agarró a tirame de las canillas y de los brazos, dizque pa ver si me desentiesaba, y lo qu'hizo fue atormentame y acabame de postrar. Visto que no hacía nada puese lao, se fue pal rastrojo, y trajo las siete yerbas; las machucó bien, y compuso con ellas un unto de sebo derretido, y les raspó un poquito de l'uña de la gran bestia, del colmillo del caimán y del cacho del ciervo que manijaba siempre en el carriel, y, así, bien calientico, me untó por todo el cuerpo. Me dijo qu'estuviera tranquilo, que con ese unto m'iba a aliviar precisadamente. ¡Quién dijo, mi padre! Al otro día amanecí pior, y con una sequía y un fogaje que me quemaba por dentro. Antoces dijo ño Luna que lo que yo tenía era la reuma regada por todo el cuerpo, y que se m'estaba secando l'agua'el cogote; pero qu'él m'iba a dar un vaho. Al momentico mandó al molino de abajo que le trajeran tabaco en rama, y todos los cabos que toparan, y un'olla grande. Al momento se aparecieron con tres mazos, y con una jiquerad'e cabos y l'olla.


Reseñas

Este texto no ha recibido aún ninguna valoración.


48 págs. / 1 hora, 24 minutos.
421 visitas.
Publicado el 19 de junio de 2018 por Edu Robsy.


Textos más populares de Tomás Carrasquilla