Texto: Utopía
de Tomás Moro


Filosofía, Política


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Utopía

Descripción de la república ficticia de la isla de Utopía

Tomás Moro imagina una comunidad ficticia basada en los ideales filosóficos y políticos del mundo clásico y el cristianismo. Esta creación intelectual es presentada mediante la narración y descripción realizada por un explorador, llamado Raphael Hythlodaeus (Hithloday en la traducción inglesa, Hitlodeo en la castellana), al regresar a la sociedad europea.

Utopía es una comunidad pacífica, que establece la propiedad común de los bienes, en contraste con el sistema de propiedad privada y la relación conflictiva entre las sociedades europeas contemporáneas a Moro.

A diferencia de las sociedades medievales en Europa, las autoridades en Utopía son determinadas mediante el voto popular, aunque con importantes diferencias con respecto a las democracias del siglo XX.

Consta de dos partes. La primera es un diálogo sobre temas de carácter político, económico y civil, en un marco filosófico, que tiene lugar en Flandes durante los primeros años del siglo XVI, en referencia a la situación en la Inglaterra contemporánea y la segunda parte es la narración que uno de los personajes realiza de la isla de Utopía, cuyo nombre fue inventado por Moro.


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Fragmento de Utopía

—Dejadlo para mí y veréis cómo hallo el remedio. Lo que más quisiera es no tener que tropezar con tales gentes, que me han importunado muchas veces pidiéndome limosna con lágrimas en los ojos y jamás han podido sacarme ni una sola moneda. Siempre me sucede una de estas dos cosas: o no quiero darles dinero, o quiero dárselo y no puedo porque no lo tengo. Ahora que saben bien que no pueden esperar de mí más de lo que podrían esperar de un sacerdote o un monje, me dejan pasar cuando me ven sin decirme nada, para no pedir en vano. Yo haría, pues, una ley que mandase que todos los mendigos fuesen repartidos entre los conventos, para que los varones fueran convertidos en lo que los frailes llaman legos y las hembras en monjas .

Sonrióse el Cardenal y aprobó la chanza. Los demás hicieron lo mismo. Pero un fraile, que era licenciado en Teología, a quien estos dichos sobre los curas y las monjas habían puesto de excelente humor, empezó también a bromear, a pesar de ser hombre grave.


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115 págs. / 3 horas, 22 minutos.
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Publicado el 15 de junio de 2016 por Edu Robsy.