Este libro se ofrece como una exploración filosófica en forma de relato alegórico. No pretende ser un tratado religioso ni una crítica a ninguna tradición de fe en particular. Su propósito es invitar al lector a reflexionar sobre cuestiones universales: la creación, el libre albedrío, la justicia y la conciencia.
Encontré mi ancla. Volví mis preguntas hacia los ancianos mismos, mi voz clara y sincera: «Ancianos» —pregunté—, «¿cómo determino si el Jardinero existe?» Los tres árboles guardaron silencio. El viento se detuvo. Entonces, en un momento de profunda y unificada claridad, hablaron no como voces separadas, sino como un coro de convicción: «A través de la aplicación constante de la lógica y el razonamiento intelectual.» Su respuesta me golpeó con la fuerza de una revelación. La herramienta no estaba solo dentro de mí; era el mismo método que ellos avalaban. ¡Eso era! El camino estaba claro. Debo usar mi razón. Es la única herramienta que me han dado para encontrar esta verdad. Pero su discurso sobre castigo y fuego permanecía. ¿Qué es esta “justicia” que condena? Necesitaba comprender la naturaleza del juez. «¿Y qué es la justicia?» —pregunté. «La justicia es dar a cada cual lo que le corresponde», dijo la Escritura. «Recompensa para el bien, castigo para el mal.»
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Publicado el 19 de enero de 2026 por Fernando Guzmán.
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