Texto: Geórgicas

Virgilio


Poesía, Tratado


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Geórgicas

Las Geórgicas (publicadas en 29 a. C.) es un poema de Virgilio, el segundo en importancia de entre los que escribió, cuya intención es glosar e informar acerca de las labores agrícolas, además de representar una loa de la vida rural.

El poema está dividido en cuatro libros, tiene un carácter didáctico y consta de 2.188 hexámetros. Está inspirado en Los trabajos y los días de Hesíodo. Virgilio la dedicó de modo especial a sus benefactores, Augusto y Mecenas (al que se invoca en el inicio de cada libro). La obra sirve de ilustración de algunas de las labores desarrolladas en el campo (recolección, siembra...), de explicación del funcionamiento de las estaciones del año y de las características climáticas.


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Fragmento de Geórgicas

Pero si observares atentamente el presuroso Sol y las fases regulares de la Luna, jamás te engañará el tiempo del mañana, ni te dejarás sorprender por las insidias de una noche serena.

Tan pronto como la Luna recoge sus fuegos renacientes, si el aire obscuro que rodea sus cuernos obscureciese el astro, una lluvia abundante vendrá sobre labradores y sobre el mar; pero si sacase al rostro el rubor de virgen, habrá viento, que el viento enrojece siempre la dorada Febe. Mas si al cuarto día de la luna nueva, pues éste es el signo más seguro, recorre clara el cielo y con afilados cuernos, el siguiente día, todo entero, y los que después de él sigan hasta acabar el mes, carecerán de lluvia y vientos, y los marineros que se han salvado cumplirán sobre la orilla los votos ofrecidos a Glauco, a Panopea y a Melicertes, hijo de Ino.

El Sol también, al levantarse y cuando se oculte en las olas, dará señales; pronósticos seguros siguen al Sol, que los produce al amanecer y al aparecer en la tarde las estrellas. Cuando al nacer aquél con manchas salpicase su salida y, escondido debajo de la nube, ocultase el centro de su disco, no dudes de la lluvia, porque de alta mar amenaza el Noto, siniestro para los árboles y el campo y los ganados. O si, al aparecer el astro, los rayos se expanden divergentes entre espesas nubes, o bien la Aurora se levanta pálida dejando el azafranado lecho de Titón, ¡ay! con dificultad entonces el pámpano defenderá los racimos ya maduros; ¡tan abundante es el hórrido granizo que rebota crepitando en los tejados!


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76 págs. / 2 horas, 13 minutos / 36 visitas.
Publicado el 23 de junio de 2018 por Edu Robsy.