Texto: El Informe de Trottle
de Wilkie Collins


Cuento


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El Informe de Trottle

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Fragmento de El Informe de Trottle

—Tenga la bondad de disculpar a mi hijo Benjamín, por favor, señor —dijo la bruja sin escoba, señalando al hombre que estaba a su espalda, apoyado contra la desnuda pared del comedor exactamente igual que antes en la del pasillo—. Está otra vez indispuesto de las tripas, mi hijo Benjamín, pero no quiere ir a la cama y me sigue por toda la casa, «arriba, abajo y a mi habitación de dama», como dice la canción, ¿verdad? Es que tiene indigestión, pobrecito mío, por eso se le agria el carácter y se pone tan molesto, porque ya se sabe: la indigestión agota hasta al más santo, ¿no es eso, señor?

—¿No es eso, señor? —repitió el molesto Benjamín al tiempo que guiñaba los ojos a la luz de la vela como un búho.

Trottle examinaba al hombre con curiosidad mientras la horrible madre hablaba de él. «Mi hijo Benjamín» le pareció pequeño y enjuto, embutido de cualquier manera en un harapiento gabán, largo hasta las zapatillas, raídas que calzaba. Tenía los ojos llorosos, las mejillas muy pálidas y los labios muy rojos. Respiraba de una forma tan extraordinariamente fuerte que casi parecía roncar. Movía la cabeza sin control como flotando en el enormísimo cuello del gabán y toqueteaba la pared con las manos, flojas y ociosas, como buscando a tientas una botella imaginaria. Por decirlo en lenguaje llano, el mal que aquejaba a «mi hijo Benjamín» era que tenía una curda como un escocés tonto y cabezota. A pesar de haber sacado esa conclusión fácilmente tras observar tan sólo un momento al individuo, Trottle siguió mirando sin pestañear, mucho más tiempo del estrictamente necesario, la fea cara de beodo que se movía como flotando sobre el enormísimo cuello, y, además, con una curiosidad que, de momento no se explicaba. ¿Acaso reconocía algo en las facciones de ese hombre? Dejó de mirarlo un momento y volvió a mirarlo otra vez. Entonces se le ocurrió que, en efecto, la cara de ese borrachín era una copia chapucera de otra que había visto en alguna parte. «¿Dónde —pensó Trottle—, dónde vi por última vez al hombre al que tanto me recuerda este molesto Benjamín?».


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17 págs. / 30 minutos.
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Publicado el 9 de febrero de 2017 por Edu Robsy.


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