Libro gratis: La Reina del Mal
de Wilkie Collins


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Novela


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La Reina del Mal

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Edición física


Fragmento de La Reina del Mal

—Tienes muy buen corazón, Catherine; pero por lo que respecta a tu cabeza…

—¿Qué le pasa a mi cabeza?

—Pues, querida, que la llevas siempre muy bien adornada, gracias a tu criada.

Con esa sutil alusión a la necedad de su hija, la señora Presty se despidió y salió del comedor en dirección a la biblioteca. Casi al mismo instante se abrió la puerta del comedor y entró un hombre joven que fue a darle cordialmente la mano a la señora Linley.

Capítulo IV. Randal recibe su correspondencia

A pesar de su parecido físico con Herbert, Randal Linley no era ni mucho menos tan guapo como Herbert. No tenía lo que suele decirse una cara masculinamente bella, y apenas alcanzaba la estatura media de los hombres. A pesar de su juventud, caminaba siempre encorvado; era evidente que algún vicio o alguna debilidad física le habían dañado la parte superior de su cuerpo. Pero a pesar de éste y de otros defectos, su mirada y su sonrisa (tal vez lo que mejor expresaba la modestia y la nobleza de su alma), resultaban tan irresistiblemente atractivas que hechizaban tanto a las mujeres como a los hombres y a los niños. Sentían un enorme cariño por él no sólo las personas de la casa, sino también las de fuera. Incluso la señora Presty le tenía un gran afecto.


394 págs. / 11 horas, 29 minutos.
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Publicado el 2 de febrero de 2017 por Edu Robsy.


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