Texto: Troilo y Crésida
de William Shakespeare


Teatro, Comedia


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Troilo y Crésida

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Fragmento de Troilo y Crésida

ULISES
Troya, aún sobre su base, habría caído
y sin dueño estaría la espada del gran Héctor
de no ser por estas causas:
El principio del mando no se atiende
y en el llano hay vacías tantas
tiendas griegas cuantas vacías facciones.
Cuando el general no es como colmena
adonde las abejas deben regresar,
¿qué miel puede esperarse? Si se enmascara el rango,
el más indigno luce hermoso bajo máscara.
Los cielos mismos, los astros y la Tierra
guardan rango, prioridad y posición,
constancia, rumbo, simetría, sazón, conducta,
función y forma, y siempre todo en orden.
Por eso, nuestro radiante astro, el sol,
se halla, en noble prominencia, entronizado
por encima de los otros, y su ojo curativo
corrige los aspectos de maléficos planetas
y, sin pausa, dicta órdenes de rey
frente a lo malo y lo bueno. Mas cuando los astros
en maligna conjunción vagan en desorden,
¡qué plagas, qué portentos, qué motín,
qué furia la del mar, qué temblor de tierras,
qué conmoción de vientos! ¡Espantos, horrores, cambios
tuercen y rompen, hienden y arrancan
de cuajo la armoniosa calma y la unidad
de los Estados! ¡Ah, sacudid la jerarquía,
que es la escala de los altos cometidos,
y enfermará toda empresa! ¿Cómo pueden
sociedades, rangos escolares, gremios
ciudadanos, el comercio pacífico entre orillas,
el derecho de primogenitura,
prerrogativas de edad, laureles, cetros, coronas,
guardar su puesto si no es gracias al rango?
Quitad el rango, desafinad esa cuerda
y veréis qué discordancia. Todo chocará
en pleno antagonismo. Las aguas, encerradas,
alzarán su seno inundando las riberas
hasta empapar la solidez del globo;
lo fuerte será dueño de lo débil
y el hijo brutal matará al padre;
la fuerza será justa, o más bien lo justo e injusto
(entre esa eterna pugna reside la justicia)
perderán, con la justicia, hasta su nombre.
Así, todo se reducirá a poder,
poder a voluntad, voluntad a apetito,
y el apetito, lobo universal,
con el doble apoyo de voluntad y poder,
hará presa en todo el universo
devorándose a sí mismo. Gran Agamenón,
este caos sucede cuando el rango
se estrangula y se sofoca.
Y este abandono del rango es de tal suerte
que todo baja grado a grado cuando piensa
ir hacia arriba. Al general le desaira
el peldaño inferior, a este el siguiente,
al siguiente el inmediato; y así, a cada uno,
con el ejemplo del primero que envidia
al superior, le brota una fiebre rencorosa
de inquina pálida y exangüe.
Esta fiebre es lo que aguanta a Troya en pie,
no su nervio. En suma: Troya aún alienta
por nuestra debilidad, no por su fuerza.


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82 págs. / 2 horas, 24 minutos.
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Publicado el 16 de junio de 2018 por Edu Robsy.


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